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LA JURA DEL PRINCIPE DE ASTURIAS

El príncipe Felipe jura la Constitución al cumplir la mayoría de edad

ANABEL DÍEZ, El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y Grecia, juró ayer acatamiento a la Constitución, al cumplir la mayoría de edad, en una sesión solemne de las Cámaras legislativas. El Gobierno en pleno, diputados y senadores, la familia real, el cuerpo diplomático, los presidentes de las comunidades autónomas y la más alta representación de las instituciones del Estado escucharon la breve fórmula con la que el Príncipe heredero juraba acatamiento a la Carta Magna y el discurso del presidente del Congreso, Gregorio Peces-Barba, quien calificó el sistema de la monarquía parlamentaria como la forma política de Estado "más adecuada y racional" para esta época. El acto tuvo su continuación en el palacio de Oriente, donde el presidente del Gobierno, Felipe González, y el Príncipe de Asturias pronunciaron unas palabras una vez que el Rey impuso a su hijo el collar de la Real Orden de Carlos III.

Los Reyes de España, el Príncipe heredero, las infantas y el conde de Barcelona, padre del Rey, llegaron a las once de la mañana al palacio de las Cortes, procedentes del palacio Real, escoltados por el Escuadrón de Lanceros de la Guardia Civil. Fueron recibidos por los aplausos de varios centenares de personas que aguardaban la llegada de la familia real desde tempranas horas de la mañana, situadas a lo largo de la Carrera de San Jerónimo.Una vez que el Rey pasó revista a las fuerzas que rendían honores, toda la familia fue recibida por los presidentes del Congreso y del Senado en la puerta principal del palacio de las Cortes, donde saludaron a los presidentes del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial.

Aplausos durante el himno

Cuando pasaban 10 minutos de las once de la mañana, los Reyes, sus hijos y el conde de Barcelona entraron en el salón de sesiones, acompañados de los presidentes de las Cámaras y del Gobierno. Los Reyes se situaron en los dos lugares centrales del estrado presidencial, flanqueados, a su izquierda, por los presidentes de las dos Cámaras legislativas y los miembros de la Mesa del Congreso y, a su derecha, por el príncipe Felipe, el presidente del Gobierno, las infantas, el Conde de Barcelona y los miembros de la Mesa del Senado. Diputados, senadores e invitados, puestos en pie, prorrumpieron en aplausos mientras se escuchaba el Himno nacional.

Idéntica actitud se observó en las representaciones del Estado e invitados que presenciaron el acto en las tribunas de invitados.

El presidente del Congreso, Gregorio Peces-Barba, explicó en un discurso el significado constitucional del acto, subrayando el papel fundamental que desempeñaban en él las Cámaras y del Gobierno. "La presencia del señor presidente del Gobierno significa el respaldo o refrendo simbólico en este acto de quien con su Gobierno dirige la política interior y ,exterior, la Administración civil y militar, la defensa del Estado, y que ejerce la, función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes. El Gobierno es parte del Parlamento y también su interlocutor", leyó Peces-Barba.

El titular del Congreso, dirigiéndose al Príncipe, le adelantó su futuro: "Cuando seáis rey,- alteza, vuestros actos serán refrendados por el presidente del Gobierno y en su caso por los ministros competentes; ellos serán responsables de los mismos. Esta realidad tan importante en la monarquía parlamentaria no podía estar ausente, en su simbolismo, de este acto". Peces-Barba se extendió en explicar el significado de la monarquía parlamentaria en España como institución central que simboliza la unidad y permanencia del Estado y sistema más racional y adecuado para este tiempo.

"Hoy celebramos un acto que expresa la continuidad de la monarquía, su prolongación en el tiempo. En presencia de su alteza real el Conde de Barcelona y sus majestades los Reyes, el Príncipe heredero de la Corona va a jurar su acatamiento a la Constitución y su fidelidad al Rey. La monarquía no basa su prestigio sólo en el afecto y el respeto que a todos los españoles nos inspira su majestad el Rey...., se basa también en el esfuerzo, y en el sacrificio del conde de Barcelona, y en la conducta ejemplar en defensa de los valores de respeto al imperio de la ley y de la libertad individual durante muchos años, y se basa en su continuidad".

Las referencias de Peces-Barba al conde de Barcelona y al asentamiento y continuidad de la monarquía en España produjeron especial agrado y satisfacción en la Casa Real, según se supo tras el acto. En este pasaje del discurso del presidente del Congreso se apreció una evidente emoción en el rey Juan Carlos y en su padre, el conde de Barcelona. El presidente del Congreso no expresó duda alguna acerca del enraizamiento de la monarquía: "Este acto se produce en un momento especialmente significativo de la vida política de nuestro país, con una mayoría socialista y con el presidente que tiene la fortuna y el honor de dirigiros la palabra también socialista, aunque hable institucionalmente en nombre de todos. Los hechos son los hechos, y creo que poner de manifiesto esta realidad ayuda también a entender la solidez de la situación constitucional y el apoyo de todos a la Corona".

Presidentes autonómicos

Tras la ceremonia de la jura, todos los asistentes prorrumpieron en un fuerte y prolongado aplauso, imitado por las personalidades de la tribuna de invitados. En un lugar destacado se encontraban las infantas Pilar y Margarita, hermanas del Rey, junto a sus esposos, y el hermano de doña Sofía, el rey Constantino de Grecia. El duque de Cádiz, Alfonso de Borbón, primo de don Juan Carlos, se hallaba en otra tribuna. Todos los presidentes de las comunidades autónomas asistieron a la ceremonia. Ocuparon la primera fila del lugar a ellos dedicado el lendakari, José Antonio Ardanza; el presidente del Gobierno catalán, Jordi Pujol, y el titular en funciones de la Xunta de Galicia, Gerardo Fernández Albor. El protocolo reserva normalmente los lugares preferentes a los representantes de las comunidades autónomas atendiendo al orden temporal con que fueron promulgados sus estatutos.

La ausencia de su escaño del diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, Francesc Vicens, no sorprendió. El día anterior había anunciando que no asistiría al acto porque "tiene un mero carácter protocolario". Antes de que la familia real se trasladara al palacio de Oriente se produjo a lo largo de la Carrera de San Jerónimo una parada militar, en la que participaron, además del batallón de honores, el escuadrón a caballo de la Guardia Civil. Los vítores y muestras de cariño a la familia real se reprodujeron a la salida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 1986

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