En memoria de Tierno Galván
Hemos perdido a don Enrique. Presidente in pectore de la III República que pudo haber sido y no fue. Un lujo inmerecido para el partido de los peinados de Barrionuevo, los recargos de Leguina, las horas de sueño no perdidas de Serra por la UMD y los "donde dije digo..." de Benegas, Guerra y González sobre la OTAN y los puestos de trabajo. Un premio para los madrileños tras la depredación municipal de otros alcaldes de cuyo nombre más vale no acordarse. Una insólita conjunción de sabiduría, honestidad, sencillez y bondad, años luz por encima del país a quien tanto quiso y que primero le condenó al exilio y luego al pretendido ostracismo de una vía muerta política que él supo convertir en colofón triunfal de su vida. Allá donde se encuentre, admirado profesor, gracias.-


























































