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Serra se planteó el cese del capitán general de Valencia, que finalmente sólo fue amonestado por el jefe del Ejército

El ministro de Defensa, Narcís Serra, y los principales mandos del Ejército se plantearon ayer la destitución del capitán general de la Región Militar de Levante y ex jefe de la División Acorazada, teniente general Juan Bautista Sánchez Bilbao, a raíz de unas declaraciones realizadas por el militar a la agencia de noticias OTR/Press, en las que comparó las situaciones de los condenados por el golpe de Estado del 23-F y de los miembros de la Unión Militar Democrática (UMD). Con respecto a los golpistas dijo: "A los militares nos gustaría que estuvieran, como los de la UMD, también en sus casas".Sánchez Bilbao, sin embargo, no fue sustituido ayer en el cargo, si bien fue amonestado por el jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general José María Sáenz de Tejada, en el curso de una conversación telefónica mantenida en la mañana de ayer.

Fuentes oficiales del Ministerio de Defensa comentaron por la tarde que el contenido de las declaraciones "no era tan grave como para sustituirle" y que el general se había comportado "ingenuamente". No obstante, esas fuentes reconocieron que Sánchez Bilbao había hecho comentarios contrarios a la propia Constitución.

Frases que pueden considerarse contrarias a la Carta Magna son, por ejemplo, las referentes a la objeción de conciencia, reconocida como un derecho constitucional. Sánchez Bilbao declaró que es partidario de legislar y normalizar la objeción de conciencia, "para que todos sepamos", comentaba, "quiénes son los que quieren y los que no quieren servir a la patria". "Es fundamental saber con qué españoles contamos para defender España", precisaba al hablar de los objetores.

El general matizó

Sánchez Bilbao, según las fuentes de Defensa, matizó ayer a sus superiores las declaraciones y dijo que había sido mal interpretado por el entrevistador, ya que nunca había querido hacer una comparación directa entre los militares de la UMD y los condenados por el 23-F. Esta matización fue tenida en cuenta a la hora de decidir no destituir al capitán general, según las fuentes informantes, a pesar de que en el propio departamento se explicó que las tres faltas fundamentales del general eran: asumir indebidamente la representación de los militares al hablar del 23-F, hacer comentarios despectivos al referirse a un derecho constitucional como la objeción de conciencia, y hacer planteamientos políticos públicamente.En el caso de los capitanes generales, como se precisó ayer en Defensa, no caben sanciones de otro tipo que no sea precisamente la destitución en el cargo.

En sus declaraciones, Sánchez Bilbao también decía que el problema de la UMD no fue una causa política, y que no cree que los militares expulsados por pertenecer a esa organización reingresen en el Ejército. "La UMD se juzgó en su día por una causa determinada, que no era política. Después tuvieron su amnistía, por lo que no sé lo que se pretende. Tengo mis grandes dudas sobre que lo de la UMD sea un tema pendiente. Creo que no van a reingresar en el Ejército, y para decírselo tengo en cuenta también lo últimamente declarado al respecto por el ministro de Defensa'.

Las declaraciones fueron difundidas por OTR (Off The Record) el martes y recogidas ayer en varios periódicos. EL PAIS no tiene contratado ese servicio de noticias. OTR es una agencia de información general y su presidente es Antonio Asensio, presidente, asimismo, del Grupo Zeta, SA, que edita las revistas Interviú y Tiempo, y el diario El Periódico.

El general Juan Bautista Sánchez Bilbao ya originó en abril de 1984 un incidente cuando, como jefe de la División Acorazada, renunció, a pesar de haber sido designado por el capitán general de Madrid, a presidir el consejo de guerra contra los mandos militares implicados en la maniobra involucionista preparada para el 27 de octubre de 1982, un día antes de las elecciones generales.

Sánchez Bilbao fue recusado por tres abogados defensores de los militares juzgados, quienes argumentaron que, según informaciones difundidas en los medios de comunicación, el entonces jefe de la Acorazada era un hombre comprometido con el sistema democrático y amigo del Rey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de enero de 1986

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