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La Guardia Civil detiene a Antonio Maya cerca del domicilio de sus padres

Antonio Maya Martos, de 25 años de edad, que el pasado día 30 de noviembre se escapó de la prisión provincial de Granada dando muerte en su huida a los guardias civiles Antonio Ballón García y Ramón López Vilches, fue detenido ayer por la policía tras el registro del domicilio de sus padres, una modesta casa unifamiliar del barrio obrero granadino de La Cartuja. La detención, efectuada por la Guardia Civil, se produjo a las 20.05 horas en el tejado de una vivienda próxima a la de sus padres. Previamente, alrededor de 200 miembros de las fuerzas de seguridad, entre guardias civiles, policías nacionales e inspectores, habían acordonado la manzana en medio de la expectación de los vecinos del barrio.Después de registrarse la casa de sus padres y otras cuatro próximas mediante mandamiento judicial, Maya fue encontrado tumbado en el tejado de una de las viviendas armado con una pistola Astra 765, el mismo arma con el que se fugó de la prisión y disparó contra tres guardias civiles produciendo la muerte a dos de ellos.

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33 cartuchos y un cargador

Maya llevaba también consigo 33 cartuchos y un cargador. Según declaró anoche, en conferencia de prensa, el gobernador civil, Antonio Maya no pudo llegar a utilizar la pistola porque se vio sorprendido y fue inmovilizado por un policía, que le pisó la mano en la que portaba el arma.

La consigna de los participantes en la operación era "detenerlo vivo". Previamente al registro, habían sido desalojadas todas las viviendas de la manzana; incluso había abandonado su casa la propia madre del fugado, Carmen Martos, que se encontraba en esos momentos en su domicilio, en el número 184 de la calle de Fray Juan Sánchez Cotán.

La primera pista llevó a las tres de la tarde a la policía a un cortijo de Alfacar, una localidad situada a siete kilómetros de la capital. Allí se pudo saber que Maya se encontraba en casa de sus padres en Granada. A las cinco de la tarde efectivos de las fuerzas de seguridad habían acordonado la zona y tres horas después se procedía a la detención del fugado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de diciembre de 1985