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Cartas al director

Sobre el SIDA

Estoy realmente impresionado por el trato que ciertos informantes están haciendo del tema SIDA. Los mensajes son apasionados, acalorados, faltos de toda objetividad. Los machos ibéricos han encontrado un objeto justificativo de, su estupidez. Es difícil reflexionar sobre la propia sexualidad; es fácil negar la propia homosexualidad, proyectarla, y agredir al objeto investido. Los ídolos machos sexuales caen vertiginosamente. El duelo femenino se acompaña de fantasías (masculinas) de victoria ante la derrota del rival. Esto no impide que el odio a la homosexualidad esté justificado. Todo lo contrario. Los heterosexuales somos un modelo ideal, nuestras relaciones son sanísimas y nuestro sistema familiar un ejemplo para cualquiera, ¿verdad? No es de extrañar, por tanto, que nos indigne la lacra homosexual. De todas formas podríamos pensar (aunque esta práctica sea de dificilísima ejecución) en algunos problemas comunes, no sexualizados en principio. Por ejemplo: todos vivimos en un mundo injusto. Los medios de producción están mal distribuidos para todos. Los lazos del sistema capitalista nos abrazan a todos por igual. Y de pensar en temas de este tipo quizá no sea difícil, concluir la importancia de la unión y no de la separación arbitraria de intereses. Disparemos nuestras balas, pero eligiendo mejor el blanco. Somos muchos los que deseamos una información distinta respecto al SIDA (y tantos otros temas).- . Madrid.

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