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Un enviado de EE UU llega a Atenas para intentar mejorar las relaciones con Grecia

El subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Políticos, Michael Armacost, llegó ayer a Atenas en una visita oficial que ha sido caracterizada por el ministro griego de Asuntos Exteriores, Carolos Papulias, como "primer paso para el acercamiento al Gobierno estadounidense".Armacost llega a Grecia a sólo dos días de que el primer ministro, el socialista Andreas Papandreu, protestara ante el nuevo embajador estadounidense en Atenas por las violaciones del espacio aéreo a cargo de cazas estadounidenses y turcos. El diplomático estadounidense llegó a Grecia el Día del No, fiesta nacional que conmemora la negativa del Gobierno heleno a unirse a Italia.

Armacost pretende conseguir el sí para la presencia militar estadounidense en Grecia. A Estados Unidos le interesa saber qué es lo que va a ocurrir con sus cuatro bases (dos en Creta y dos cerca de Atenas) cuando venza el actual acuerdo. Lo que a Papandreu y a sus generales les preocupa es qué va a pasar con los 40 aviones F-16 prometidos por Estados Unidos antes de que en mayo se fugara a Washington un diplomático soviético que había espiado en Atenas para los servicios secretos militares de su país.

El diario conservador ateniense Mesimvrini asegura que Richard Perle, subsecretario de Defensa, opina que los F-16 saldrán para Grecia cuando se conozca el verdadero alcance de la red de espionaje. A raíz de la fuga del soviético han sido detenidos en Atenas un oficial de Marina y dos civiles.

Las relaciones entre Atenas y Washington sólo pueden comprenderse introduciendo a Turquía en el análisis. Tan es así que mañana Armacost viajará a Ankara para renegociar el acuerdo económico-defensivo turco-estadounidense, que expira en diciembre.

Los socialistas griegos insisten en que Grecia no está amenazada por el Pacto de Varsovia, sino por un país de la OTAN: Turquía. Exigen por ello que por cada 10 dólares de ayuda militar a Turquía se le entreguen a Grecia siete en materiales de similar calidad. Tanto Reagan como la parte turca consideran que el coeficiente 10/7 es un estorbo para las relaciones entre EE UU y Turquía, país que tiene cientos de kilómetros de frontera con la Unión Soviética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1985