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El auge de la cirugía estética

Escultores de la carne viva

C. M., Cabeza. El problema del cabello más frecuente es la calvicie. Se soluciona mediante colgajos reconstructivos, injertos obtenidos de otras partes del cuerpo. Una frente demasiado ancha se acorta prolongando el cuero cabelludo con la misma técnica. El hueso frontal puede abombarse mediante materiales sintéticos duros. Con la edad, las cejas tienden a caer. La restauración para elevarlas de nuevo ayuda a eliminar las arrugas del párpado superior.

Bolsas, arrugas, exceso de piel en los párpados y patas de gallo son los problemas más frecuentes del conjunto palpebral. En el caso de las bolsas, se elimina el acúmulo de grasa que produce el abombamiento y posteriormente se retira el exceso de piel. Se consiguen ojos atigrados elevando el ángulo del ojo. La técnica consiste en desinsertar los ligamentos que los unen al hueso y colocarlos de nuevo en una parte más alta.

La nariz se alarga con la edad debido a que las estructuras que la sostienen se van relajando. A consecuencia de esto desciende y se afila su punta. Se reduce practicando una incisión que despega del hueso los tegumentos de la nariz. Se acortan los cartílagos y la piel se vuelve a fijar en su lugar más alto.

Para conseguir unos pómulos marcados -que, según los especialistas, rejuvenecen las facciones- se rellenan con materiales sintéticos duros. Con la edad, el labio superior se alarga y aplana debido a que las estructuras óseas se reabsorben. Las partes blandas de los labios se corrigen con operaciones plásticas o mediante la inyección de materiales sintéticos líquidos que se incorporan al organismo. El tamaño del mentón y de la mandíbula puede aumentarse o reducirse según las necesidades, introduciendo materiales sintéticos duros en el primer caso y reduciendo hueso en el segundo.

Las orejas suelen plantear problemas a los niños, generalmente por tener forma de asa o soplillo (las famosas orejas Dumbo). En estos casos se procura modificarlas de forma que queden más cerca de la cabeza. También es común variar la forma de los lóbulos.

Cuello. El problema más frecuente es que envejece muy precozmente. Se corrige estirando la piel del cuello hacia arriba y atrás.

Busto. Los senos grandes se pueden reducir seccionando un segmento de la glándula mamaria. Se ocluye produciendo una base de soporte que proyecta el seno hacia arriba y adelante. Se adapta la piel como si se tratara de un sujetador y se hace la apertura para la areola y el pezón a la altura adecuada. También se corrige la gravitación de los senos caídos mediante la misma operación y la aplicación de puntos de sostén que mantengan la altura de los nuevos senos contra la cubierta del mismo pectoral.

Cuando se trata de aumentar su volumen se rellenan utilizando una prótesis de la misma textura y consistencia del seno. Ésta se coloca debajo del músculo cuando es muy delgado o debajo de la glándula mamaria cuando tiene cierto volumen. En ningún caso se interrumpe la posibilidad de lactancia ni la sensación erótica normal. Para realizar estas operaciones se hace una pequeña incisión coincidente con el surco submamario, con objeto de que la propia sombra que proyecta el seno oculte la cicatriz. También se pueden reconstruir de forma casi natural los senos amputados por cáncer de mama.

Torso. En la espalda se eliminan los pliegues utilizando la técnica de liposucción.

Manos. Se estira la piel y. se rellena la parte hueca con sustancias sintéticas.

Vientre. El abombamiento del abdomen se corrije con la extirpación del tejido sobrante mediante incisiones. Se restaura la pared muscular y se ocluye, suturando cuidadosamente la herida para que deje una mínima cicatriz. El ombligo se vuelve a colocar en su sitio normal.

Cadera. Para esta zona y la región glútea se utiliza la lipoaspiración, que elimina el tejido adiposo. En el caso contrario, cuando falta volumen en la región glútea existen prótesis especiales para proporcionarlo.

Piernas. En muslos, rodillas y tobillos puede mejorarse el contorno de la piel. La laxitud de los muslos se corrige escondiendo las cicatrices en los pliegues clurales e inguinales. También puede corregirse la falta de volumen, igual que en las pantorrillas.

Pie. En este caso suele ser el ortopedista quien corrige los juanetes o los dedos de martillo.

Rejuvenecimiento. Se estira la piel utilizando procedimientos de abrasión o de corticación (peeling profundo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de septiembre de 1985