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La catástrofe mexicana

Dos nuevos e intensos seísmos provocan el pánico generalizado entre los habitantes de la capital federal

Dos nuevos seísmos sacudieron en las últimas horas Ciudad de México. El primero ocurrió pasadas las 19.30 de la tarde del viernes, hora local (1.30 del sábado, hora peninsular española). El segundo temblor fue registrado 12 horas más tarde, y unas 48 horas después del producido el jueves, con un total provisional de 2.000 víctimas, según los datos oficiales. La intensidad del segundo seísmo se cifra en 7,3 grados Richter, y la del tercero, en 4,5 grados sobre la misma escala. Los dos nuevos terremotos provocaron oleadas de pánico en la capital azteca y el desplome de numerosos edificios que habían resultado afectados por el anterior seísmo.

Los nuevos seísmos son una "consecuencia lógica de los movimientos telúricos anteriores", afirma el director del Instituto Sismológico Mexicano, Zenón Jiménez. Informaciones de la televisión mexicana sitúan el epicentro de la segunda sacudida, que tuvo una duración media de unos tres minutos, en el litoral del Estado de Guerrero, al sur de la capital mexicana. Un portavoz del Gobierno precisó ayer que alrededor de un centenar de grandes edificios situados en la periferia de la capital estaba a punto de derrumbarse a causa de la nueva sacudida.Ha comenzado a producirse un éxodo desde el centro de la capital, cuya parte antigua ha sido la más afectada, hacia los barrios suburbanos. Las autoridades mexicanas no estaban en condiciones anoche de evaluar el número de víctimas producido por estos nuevos temblores, pero se cree que han producido al menos 10 nuevos muertos.

Los vecinos de la capital, que habían mantenido hasta ayer una relativa serenidad, han sido esta vez presa del pánico y se disponen a pasar una nueva noche al raso. En una breve alocución por la cadena 13 de la televisión mexicana, el presidente Miguel de la Madrid ha declarado que este segundo seísmo "era menos importante que el anterior, pero había provocado el pánico". De la Madrid añadió que los daños eran esta vez mucho menos importantes. El presidente pidió calma a la nación y solicitó a los ciudadanos que mostraran "voluntad de hierro y espíritu patriótico".

La gran plaza del Zócalo, frente al palacio nacional de Gobierno, en el centro de la ciudad de México, fue el viernes, por la noche el lugar de cita improvisado de millares de personas aterrorizadas. El viejo México ha sido la zona más dañada por el segundo seísmo Sus habitantes han evacuado la zona, convertida ahora en lugar fantasma. Los embotellamientos provoca dos por la huida masiva de algunas zonas bloquearon ayer las más importantes calles de la capital mexicana, en especial la avenida de la Reforma, saturada por los automovilistas que pretendían huir hacia la periferia. Familias a pie, transportando los enseres indispensables, se elejan también del centro de la conmocionada capital. En los edificios destruidos es posible escuchar todavía las llamadas de socorro de personas aprisionadas entre escombros y hierros retorcidos. Decenas de millares de voluntarios se han unido a soldados, bomberos, policías y personal sanitario, que trabaja contra reloj entre el ruido de las máquinas perforadoras y el olor de cuerpos en descomposición.

En el ala de ginecología del hospital General, que se ha desplomado, han sido recuperados 20 cadáveres. Según los socorristas, quedan por rescatar unos 180 cuerpos de madres y recién nacidos. Según un responsable del servicio de telecomunicaciones mexicano, el centro de comunicaciones por satélite se ha derrumbado, lo mismo que dos de las más importantes centrales telefónicas del país: las de la Victoria y San Juan. La última estaba especialmente equipada para las comunicaciones internacionales, que comenzaban a ser parcialmente restablecidas cuando se produjo el segundo terremoto. Este seísmo parece que también ha causado daños en varias provincias situadas al oeste y al sur de la capital, sobre todo en los Estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Jalisco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de septiembre de 1985