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La catástrofe mexicana

Frederick, el actor de mimo belga, una de las víctimas mortales del seísmo

El famoso actor de mimo belga Frederick murió atrapado bajo las ruinas de su casa derrumbada en la calle de Berlín, de la zona colonia Juárez, en la capital mexicana, informó su representante en ese país, Patricia Doring.Frederick, nombre artístico de Frederick Vanmelle, de 45 años, vivía desde 1978 en Ciudad de México, donde se estableció después de actuar con gran éxito por dos años en Madrid.

El artista estaba en su casa con su representante y hombre de confianza, el también belga Paul Demeyne, de 29 años, cuando sobrevino el terremoto del jueves. Ambos murieron al desplomarse la vivienda en escasos segundos.

Frederick, considerado uno de los más brillantes mimos del mundo, había comenzado su carrera en 1963 y desarrolló un tipo de espectáculo de gran riqueza imaginativa y éxito de público, que combinaba el mimo con la danza, el teatro, la música y el humor.

La muerte de Frederick sólo pudo conocerse ayer, dos días después del terremoto, debido a las dificultades para rescatar los cadáveres en la devastada ciudad.

Otros miles se salvaron por milagro. Como Ilda, madre de tres niños, quien se considera una mujer de suerte. Gracias a que vivía en el cuarto y no en el décimo piso de su edificio, Ilda sacó en pocos segundos a sus niños del baño y corrió con ellos escaleras abajo. Poco después, el edificio se derrumbó por completo. Algo similar ocurrió con Marcela Paz, de 57 años, quien salió de su casa algo retrasada para llegar a su trabajo y el terremoto la encontró aún en la calle. "Seguí caminando a mi oficina y, al llegar, descubrí que el inmueble, de 12 pisos y 96 apartamentos, estaba completamente en ruinas", dice Marcela.

En cambio, al empresario español Isaac Morán fueron su experiencia en terremotos y su sangre fría los que le salvaron la vida. Morán, de 53 años, entrevistado en Texas, Estados Unidos, adonde viajó tras el terremoto del jueves, relató: "Sabía que era un fuerte seísmo, así que instintivamente hice lo que se aconseja en estos casos: situarse bajo el marco de una puerta, que hace de techo cuando éste se derrumba".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de septiembre de 1985