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Cartas al director

Los exámenes

Ignoro si los profesores podrán dormir en esta época de exámenes. Los estudiantes, atenazados por la angustia, el miedo a repetir y a la bronca, languidecen, están delgados, están tristes y alguno tira por la calle del medio, la ventana más alta, el veneno o la soga, poniendo fin a todo. ¿Podrán dormir los profesores?El solo suicidio de un joven debiera hacer meditar y cambiar los exámenes por otros métodos, donde no se premie la memorización, el papanatismo y el amiguismo.

Hagan examen de conciencia los profesores. Sean humildes. Conozco a alguno que suspende inglés y sería incapaz de mantener una mínima conversación en el País de Gales. Otro, condiscípulo mío de bachillerato en tiempos, que nunca entendió los números quebrados y hoy da y suspende Matemáticas. Así todos, y tampoco es que tengan la culpa.

La culpa es de la falta de imaginación, que las clases son tediosas, que hay mil inspectores que no cumplen. ¿Por qué hay religiosos y maestros en centros semipúblicos que no tienen título? ¿Dónde vamos así?

La Universidad es caciquil, no sirve para nada, y acaso lo mejor sería cerrar para al menos ahorrar algo. Pero qué más da. Los cursos se suceden y aquí nunca pasa nada.- Zacarías Herrero. .

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