Cogida de El Inclusero
El Inclusero ha resultado cogido por el cuarto de la tarde, un toro que salió huyendo de los capotes, hizo mala pelea en varas y llegó a la muleta con áspera embestida y clara tendencia a empujar en tablas. El Inclusero estuvo muy decidido con él, entre la incomprensión y la crueldad de gran parte del público, que no supo apreciar el mérito que tenía sacarle pases a aquel bicho. La faena resultó desigual, con algunos derechazos aguantando mucho y con pases por bajo para castigar al toro.Pasó dificultades y tuvo desarmes, explicables en un diestro que torea tan poco. Tras un feo bajonazo, el animal prendió al torero por un muslo y lo volvió a empitonar de nuevo, de modo impresionante, ya a favor de querencia, cuando el torero se retiraba al estribo. El inclusero sufre un puntazo corrido y una comada en la espalda. La corrida se ha caracterizado por la inexplicable hostilidad de los colmenareños para El Inclusero. Así, en la faena a su primero, un toro que se quedaba muy corto y que le tiró dos impresionantes hachazos.
Plaza de Colmenar
26 de agosto. Tercera de feria.Cinco toros de Luis Algarra, terciados, mansurrones. Cuarto, del conde de la Maza, manso. El Inclusero: pitos; vuelta de la cuadrilla. Julio Robles: ovación en los dos. Tomás Campuzano: oreja; aplausos.
En cambio, se dejaron embobar por los otros componentes de la terna: un Julio Robles que pasó a media altura con un toreo ventaIjista al segundo y que se dedicó a tirar líneas en el quinto, y un Tomás Campuzano que se hartó de dar medios pases al tercero, si bien nada pudo hacer en el sexto, el de menos casta del encierro.
El presidente estuvo acertado e impuso su autoridad frente a las exigencias de los toreros y del público, empeñados ambos en que no se picaran los toros.


























































