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Las elecciones gallegas determinan el calendario político

El referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN se celebrará entre el 25 de febrero y el 23 de abril

El referéndum comprometido por el Gobierno sobre la permanencia de España en la OTAN se celebrará necesariamente entre el 25 de febrero y el 23 de abril del próximo año, y muy probablemente tendrá lugar en marzo. El anuncio del próximo 24 de noviembre como la fecha más probable para las elecciones gallegas, realizado el miércoles pasado por el líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, abre, y en gran medida condiciona y clarifica, un amplio calendario electoral para los meses inmediatos: autonómicas gallegas, referéndum, autonómicas andaluzas y elecciones legislativas a nivel estatal.

Las hipótesis más barajadas entre las distintas fuerzas políticas sobre el calendario, que parten del supuesto de que el referéndum sobre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) va a celebrarse finalmente, pese a la postura contraria de la oposición y a las crecientes reticencias en las propias filas socialistas, sitúan en junio la fecha probable de las elecciones, coincidiendo con los comicios autonómicos en Andalucía.Las recientes declaraciones del presidente de AP en Galicia, cuyo Gobierno regional está en manos de la coalición conservadora, se han producido a escasos días de su encuentro-reconciliación con Felipe González en el despacho del presidente de las Cortes, y en el contexto de una amplia gira veraniega con claros ribetes electorales (numerosos actos públicos, recepciones, declaraciones a los medios de comunicación, etcétera). Sus palabras han coincidido en el tiempo con la presencia en Galicia del presidente de la patronal CEOE, José María Cuevas, que ha puesto también su granito de arena en contra de los socialistas, manifestando que el actual Gobierno es tercermundista, y con la paradójica declaración del mismísimo presidente González a los periodistas hace unos días, en su retiro veraniego de Mallorca, en las que, sin afirmar en ningún momento que se fuese a adelantar la disolución de las Cortes, sí les dejó caer "que la campaña para las elecciones generales ha comenzado ya".

Al Gobierno, a estas alturas de la legislatura y con la ley orgánica que regula las distintas modalidades de referéndum en la mano, le queda un escaso margen para adecuar en el tiempo su calendario electoral tras la fijación de la fecha para las autonómicas gallegas.

El párrafo 2 del artículo 4º de la Ley Orgánica de 18 de enero de 1980, que regula las modalidades de referéndum, indica textualmente que no podrá "celebrarse ninguna modalidad de referéndum, salvo los previstos en los artículos 167 y 168 de la Constitución" (revisión o reforma de la misma), "en el período comprendido entre los 90 días anteriores y los 90 posteriores a la fecha de celebración, en el territorio que afecte, de elecciones parlamentarias o locales, generales o de otro referéndum. Quedará suspendido automáticamente todo referéndum ya convocado cuando hubiere de celebrarse en el período antes señalado, y habrá de convocarse de nuevo para otras fechas diferentes".

Escaso margen

De ahí que, tras la fijación del 24 de noviembre para las elecciones gallegas -el tope máximo para estos nuevos comicios autonómicos era el 20 de diciembre- y la imposibilidad legal de retrasar más allá del 23 de julio las elecciones autonómicas andaluzas por haberse agotado la legislatura, el margen del Gobierno para la convocatoria y celebración del prometido referéndum sobre la OTAN se circunscribe al período comprendido entre el 25 de febrero (90 días después de las elecciones gallegas) y el 23 de abril (90 días antes del límite máximo para la consulta andaluza).

La nula idoneidad de finales de julio para una consulta electoral, en pleno calor veraniego y con buena parte de la población fuera de sus lugares de residencia por vacaciones, hace pensar que los comicios de Andalucía se celebrarán en junio, con lo que el referéndum tendría lugar en marzo. Dado que el tope para las elecciones legislativas estatales se sitúa en octubre, no hay prácticamente posibilidad alguna, debido a los plazos de tiempo exigidos por la ley, de posponer el referéndum a la celebración de las elecciones andaluzas.

Por otra parte, la comisión creada por el PSOE para la elaboración de un informe sobre política de paz y seguridad está a punto de culminar sus trabajos. El cometido de esta comisión ha consistido, esencialmente, en elaborar un texto riguroso sobre política exterior y de defensa a partir del decálogo del presidente Felipe González y de las posiciones del XXX Congreso del PSOE.

El informe será utilizado por el presidente del Gobierno en el debate parlamentario sobre la OTAN, a realizar en una de las primeras sesiones que se celebren a la vuelta de vacaciones (muy probablemente se anticipará al debate sobre el estado de la nación), y constituirá de algún modo el inicio de la campaña del PSOE a favor de la permanencia en la OTAN en el futuro referéndum.

Los partidos trabajan con la hipótesis de legislativas en junio

A la vista del calendario político previsible, todos los partidos, pese a las reiteradas declaraciones del Gobierno negando que se vaya a anticipar la disolución de las Cortes, están trabajando sobre la hipótesis de unas elecciones legislativas en junio próximo, coincidiendo con las andaluzas. Los inciertos resultados del referéndum sobre la OTAN y el coste político que en cualquier caso va a suponer esta consulta para el Gobierno, junto a la conveniencia de anticipar las elecciones españolas a las francesas, avalan esta hipótesis.La premura por llegar a un acuerdo sobre el reparto de puestos en las listas electorales de Coalición Democrática al Congreso de los Diputados y al Senado, que se materializó finalmente en la madrugada del 24 de julio entre los aliancistas de Fraga, los democratacristianos de Oscar Alzaga y los liberales de José Antonio Segurado, constituye otro claro indicio de la precipitación del calendario electoral, junto a las continuas ofertas, rechazos, conversaciones y negociaciones para intentar aunar las opciones del centro y de la derecha.

En el propio partido socialista se han puesto en marcha en los últimos meses trabajos para la confección de un programa electoral. La modernización de la sociedad y las nuevas tecnologías constituyen el mensaje central del futuro programa socialista, sobre el que trabaja un equipo en el partido, coordinado por Manuel Chaves y Francisco Fernández Marugán, y otro en el área del vicepresidente Alfonso Guerra, adscrito a Roberto Dorado.

Colaboran estrechamente con ellos Luis Pérez, que dirige el departamento electoral, y Guillermo Galeote, responsable de imagen del PSOE.

Ejecutivo y PSOE ultiman estos días, finalmente, el balance de los 1.000 días de Gobierno. Los distintos departamentos han elaborado en los últimos meses amplios informes sobre sus realizaciones, sobre los distintos decretos o leyes que han promovido y sobre el grado de cumplimiento del contenido del programa electoral de 1982 en sus respectivas áreas. La conmemoración, en septiembre de los 1.000 días, servirá sin duda al PSOE para apoyar sus campañas electorales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985

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