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El Rey se sometió ayer en Barcelona a una ligera intervención quirúrgica

El rey Juan Carlos sufrió ayer una ligera intervención quirúrgica en la clínica Sant Josep, de Barcelona, para extirparle una fibrosis (inflamación de zona muscular), secuela del traumatismo de pelvis sufrido en enero de 1983 mientras practicaba el esquí en Gstaad (Suiza). La intervención, efectuada por el urólogo Josep Maria Gil Vernet y su equipo, duró unos 12 minutos. El resultado fue "plenamente satisfactorio", según una nota oficial de la Casa Real distribuida a media tarde de ayer.

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En una revisión médica periódica efectuada al Monarca en la mañana de ayer en el Centro Radiológico Computerizado de Barcelona, contiguo a la clínica Platón, se descubrió la existencia de la citada fibrosis, que comprimía estructuras vecinas a la zona de la lesión. La realización de la intervención se decidió sobre la marcha, después de conocer el resultado de la exploración. El jefe de Prensa de la Casa Real, Fernando Gutiérrez, informó que el Rey permanecerá en la clínica "el tiempo mínimo de descanso", y que posiblemente el domingo o el lunes regresará a Mallorca, para continuar sus vacaciones. Anoche no se facilitó ningún parte médico.A última hora de la tarde de ayer, el Rey, que ya había despertado de la anestesia, se encontraba descansando, acompañado de la Reina, que permaneció toda la noche en la clínica. El Monarca recibió la visita del gobernador civil de Barcelona, Ferrán Cardenal, delegado del Gobierno en funciones por ausencia del titular, Francesc Martí Jusmet.

El Rey había llegado al aeropuerto de El Prat a las nueve de la mañana a bordo de un helicóptero, procedente de Palma de Mallorca, donde pasa sus vacaciones de verano. El examen médico comenzó a las 10.30 y se prolongó hasta pasado el mediodía.

El doctor Carles Sanpons, director del mencionado centro, remitió a primera hora de la tarde a la Casa Real un informe detallado de la exploración.

La exploración realizada al Rey resultó "absolutamente normal"

Viene de la primera páginaLa exploración médica a la que fue sometido el Rey resultó "absolutamente normal" en cuanto a que no había repercusiones en ninguna víscera, aunque sí se descubrió la fibrosis, según el facultativo.

Como consecuencia del accidente de 1983, el Rey tuvo que guardar cama durante un mes. Posteriormente, pudo pasear apoyado en bastones y provisto de un corsé pélvico. En el mes de abril de 1983 fue dado de alta definitivamente. El Monarca volvió a esquiar el 28 de diciembre, casi un año después, en la estación invernal de Baqueira Beret, en la provincia de Lérida.

A su llegada ayer a Barcelona, el rey fue recibido en el aeropuerto por Josep Cusí, patrón del Bribon ," de cuya tripulación forma parte don Juan Carlos. Después llegó también a Barcelona la reina Sofía, procedente de Madrid.

El Rey se trasladará en los próximos días a Palma de Mallorca, para continuar su período de vacaciones. El traumatismo a consecuencia del cual ha sido tratado don Juan Carlos es efecto de la lesión por fisura de pelvis que sufrió don Juan Carlos al caerse mientras esquiaba, acompañado por su hija, la infanta Elena, en la estación invernal de Gstaad (Suiza) el 3 de enero de 1983.

La estación de Gstaad, a 1.100 metros de altura y con cotas de hasta 3.000 metros, está situada en el sur del cantón de Berna, uno de los más importantes de los que componen la Confederación Helvética. El Rey fue atendido inmediatamente en aquella ocasión por personal médico del hospital de Gstaad. Regresó a Madrid el día siguiente, en un DC-8 de la Fuerza, Aérea Española. La fisura de pelvis, lesión que requiere inmovilidad en cama, se produjo, en el caso de don Juan Carlos, en el anillo pélvico, cinturón óseo que comprende el sacro, el coxis, los huesos coxales y los ilíacos.

El Rey guardó reposo en cama durante un mes exacto, lo que, sin embargo, no le impidió mantener despachos normales con autoridades del Estado en este período. Una semana después, mediado el mes de febrero de 1983, don Juan Carlos comenzó a andar, ayudado por unos bastones y con un porsé pélvico, y a aumentar el ritmo de los ejercicios de recuperación muscular que, en compañía de un físioterapeuta, realizaba desde días después de la lesión. A mediados de abril, el Rey, totalmente recuperado y sin secuelas aparentes de la fractura, reanudó su ritmo de vida normal, y volvió a practicar el esquí en diciembre de 1983.

El otro accidente de importancia sufrido por el Rey se había producido dos años antes de la lesión de Gstaad, concretamente el 21 de junio de 1981, cuandó sufrió diversas lesiones al caer sobre una puerta de cristales que da acceso al jardín donde se encuentra la piscina del palacio de la Zarzuela.

El cuerpo del Rey quebró el cristal y las esquirlas producidas por su rotura hicieron mella en múltiples puntos de su anatomía. Don Juan Carlos fue trasladado al Hospital Central de la Cruz Roja en Madrid donde se le apreciaron heridas en el tórax, muslo y antebrazo izquierdo, en ambas manos y en la nariz. El Rey fue operado durante dos horas y cuarto de la peor de sus heridas, un corte profundo en el antebrazo izquierdo. Dicho brazo tuvo que ser escayolado. El Monarca llevó la escayola un mes, lo que no le impidió seguir su actividad habitual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de julio de 1985

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