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Entrevista:

"Los países de África deben unirse para sobrevivir"

La sequía y la crisis económica, temas de la 21ª 'cumbre' panafricana

Peter Onu, nigeriano, secretario general en funciones de la Organización para la Unidad Africana (OUA), desempeña una activa labor en este organismo desde 1972. Su nombramiento al frente de la secretaría de la OUA es el resultado de una fórmula de compromiso después de que, tanto en la cumbre de 1983 como en la de 1984, ninguno de los dos candidatos en liza, Blondin Beye, de Mali, y Paul Okumba d'Okwatsegue, de Gabón, lograra la mayoría de dos tercios necesaria para Obtener el cargo. En esta entrevista concedida recientemente en Addis Abeba, Peter Onu explica el contenido que tendrá la 21ª cumbre de la OUA, que se inaugurará el 18 de julio en la capital etíope.

ANA CAMACHO, Pregunta. ¿Cuántos países participarán en la próxima cumbre?

Respuesta. La OUA tiene 51 miembros, y todos han anunciado su presencia en la próxima cumbre, excepto Marruecos y Zaire.

P. ¿Han intentado alguna aproximación a Marruecos, tras la reunión del año pasado, para que ese país vuelva a la organización?

R. No. Aunque lamentamos la marcha de un miembro de la organización, esperamos que, en un futuro, Marruecos decida volver y lo haga conforme a las resoluciones de la OUA. La OUA ha definido claramente su postura en la cuestión del Sáhara, pero no es una organización supranacional que pueda imponer sus decisiones a nadie, y una solución definitiva de este conflicto sólo puede lograrse a través del diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario.

P. ¿Cuáles serán los temas que se discutirán en la próxima cumbre?

R. La próxima cumbre tendrá un carácter esencialmente económico, dada la difícil situación a la que se enfrenta actualmente el continente africano. Los temas prioritarios de la reunión serán el logro de la autosuficiencia en alimentos -para lo cual es necesaria la rehabilitación de la agricultura- el desarrollo de los transportes dentro y entre los países africanos, la cuestión de la deuda externa y el tema de la sequía y el hambre que afectan a numerosos países del continente. Además tenemos que hacer frente a problemas políticos, como son la cuestión de Namibia y la lucha contra el apartheid en Suráfrica. Vamos a demostrar que nos interesamos por nuestros propios problemas y que estamos decididos a hacer algo para resolverlos.

Ayuda exterior

P. ¿Han estudiado algún plan conjunto para hacer frente a los problemas de la sequía?

R. En relación con este problema se han elaborado algunas recomendaciones que serán sometidas a la aprobación de los jefes de Estado africanos. En la 20º cumbre de la OUA se propuso crear un fondo de ayuda de emergencia destinado a 27 países afectados por la sequía, al que han contribuido con sus aportaciones países como Argelia y Libia, con 10 millones de dólares cada una; Nigeria, con cinco millones de dólares, o Zambia, con 20.000 dólares. Nuestra salvación está en nuestras propias manos. Si no demostramos que estamos decididos a resolver nuestros problemas, la comunidad internacional podría desanimarse y suspender su ayuda a los países africanos. Ello tendría unas consecuencias incalculables, porque, a pesar de nuestros firmes propósitos, nuestros recursos son insuficientes, y necesitaremos la ayuda exterior.

P. Cuáles son las causas de la crisis económica que afecta a los países de África?

R. La sequía que asola el continente desde hace años ha contribuido a agravar la ya difícil situación económica de estos países y a obstaculizar sus esfuerzos para lograr un desarrollo económico. El pasado colonial dejó a la mayoría de los países africanos con una infraestructura insuficiente e incluso inexistente. Tras el logro de la independencia, en los años cincuenta y sesenta, muchos países iniciaron un gran número de proyectos para la construcción de carreteras, colegios, hospitales, para cuya realización fue necesario pedir créditos. La crisis del petróleo de los años setenta determinó un progresivo endeudamiento de los países africanos y un nuevo obstáculo para su desarrollo, porque tuvieron que hacer frente a un incremento de los precios de los productos acabados procedentes de los países occidentales, mientras que el de los productos primarios que constituyen sus principales partidas de exportación han ido bajando cada vez más. El resultado es que la actual situación económica del continente es peor que la existente hace 20 años.

P. ¿Cuál va a ser la postura de los países africanos frente al problema del pago de la deuda exterior?

R. La mayoría de los países africanos tiene que gastar el 40% de sus divisas para el pago de las deudas. Si además tienen que hacer frente al problema de la sequía y de la hambruna, ¿qué recursos les quedan para llevar adelante su desarrollo? Por supuesto, no todo lo hemos hecho bien. Hemos cometido muchos errores, sobre todo al no prestar la debida atención al desarrollo de la agricultura. Ello fue la causa de que muchos países que antes eran autosuficientes en el capítulo de alimentos ahora sean, importadores de comestibles. Corregir los errores cometidos en el pasado será uno de los objetivos de la próxima cumbre, pero para ello necesitaremos de la asistencia internacional.

P. ¿Existe la posibilidad de que los países africanos decidan no pagar la deuda exterior?

R. Una deuda es una deuda, y la vamos a pagar. Lo que necesitamos es que nos dejen tiempo y el desarrollo del diálogo con los acreedores para la reducción de los intereses. Cuando nuestras economías mejoren, pagaremos, aunque creemos que hay deudas que se pueden cancelar.

Problemas comunes

P. El continente africano comprende países con intereses muy distintos y a veces incluso opuestos. ¿Qué posibilidades de éxito tiene la adopción de una serie de medidas económicas conjuntas?

R. Somos conscientes de que nuestros intereses son muy distintos, así como nuestras culturas y pasado colonial, pero tenemos un programa común, porque nuestros problemas son los mismos. Éste es el factor unificador, y haremos lo posible para que nuestros líderes logren un acuerdo en este sentido. Tenemos que sobrevivir, y para ello debemos unirnos y actuar como una sola entidad.

P. Existen muchas críticas referentes al hecho de que, a lo largo de sus 22 años de existencia, la OUA no ha logrado resolver los principales conflictos a los que ha tenido que hacer frente.

R. La OUA ha resuelto muchos problemas y ha logrado contener otros que de lo contario habrían adquirido dimensiones mayores. Por supuesto, hay muchas cuestiones que no ha logrado resolver, pero la gente se olvida de que hay organizaciones más grandes y poderosas que la nuestra, como es la ONU, que no siempre logran sus objetivos. Creemos que los países africanos pueden hacer frente positivamente a sus propios problemas, y por eso intentamos resolverlos sin llevarlos ante la ONU.

P. Existe la posibilidad de que la OUA reconozca como miembro a Namibia, al igual que hizo con la República Árabe Democrática Saharaui (RASD)?

R. El SWAPO (Movimiento de Liberación de los Puebl s del Sureste Africano) es todavía un movimiento de liberación, mientras que los saharauis proclamaron un Estado, que ha sido reconocido como miembro de la OUA. Si el SWAPO proclamara la existencia de un Estado en Namibia, entonces se plantearía la cuestión de su reconocimiento, pero no creo que ello ocurra, porque el logro de la independencia de este territorio se halla definido en la resolución 435 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establece un proceso que debe continuar.

P. ¿A qué se debe que, en las dos últimas cumbres, la OUA no haya logrado elegir un secretario general?

R. Es difícil decirlo. Las naciones votaron lo que, según sus conciencias, creían más conveniente, y el resultado es que no se logró la mayoría de dos tercios necesaria para la elección del secretario general.

P. Hay quien ha interpretado este hecho co mo un síntoma de las divisiones existentes en el interior de la OUA.

R. Efectivamente, el neocolonalismo está afectando a la unidad de la organización, en la que se distingue entre países francófonos y anglófonos. Muchos países están muy orgullosos de sus conexiones coloniales, lo que no es bueno para una organización panafricana. Nosotros esperamos que la hermandad, entendimiento y solidaridad entre los países africanos no se distielva en el futuro, pero si no logramos superar estas diferencias, éstas afectarán gravemente a la unidad del continente.

P. Qué posibilidades estima que tiene usted de ser elegido para el cargo de secretario general?

R. Es difícil predecir las decisiones que adoptarán los líderes africanos. Lo único que sé es que me encomendaron una tarea, y creo que he cumplido satisfactoriamente con mi misión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de junio de 1985

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