ARAGÓN

Un preso de 18 años mata a puñaladas a un compañero en la cárcel de Teruel

Un ajuste de cuentas de tipo personal parece que fue el móvil por el que un recluso de la prisión de Teruel, Carlos Conde Calles, de 18 años, apuñaló el domingo repetidas veces a otro interno, Juan Rodríguez Amador, de 20 años, a quien causó la muerte. El agresor había protagonizado ya un hecho similar -por el que cumplía una condena de 23 años- el verano pasado, al apuñalar a un súbdito marroquí que salvó la vida.Carlos Conde prestó ayer declaración ante el juez y permanece aislado en una celda, pendiente de una sanción disciplinaria y del proceso judicial. Fuentes de la dirección del centro informaron ayer a este periódico que la única explicación dada por el agresor fue: "He saldado una cuenta pendiente". Entre la víctima y el agresor existían ciertas diferencias de tipo personal, que arrastraban de otros establecimientos penitenciarios. Ambos llevaban juntos en la prisión de Teruel desde hace un año y el agresor señaló que Juan Rodríguez le había perseguido y le había hecho alguna faena. Precisó que no quería dar más explicaciones porque "son cosas nuestras".

Los hechos sucedieron mientras los reclusos paseaban por el patio de la cárcel. Carlos Conde se acercó a Juan Rodríguez y, sin mediar palabra, le apuñaló repetidas veces con un arma blanca rudimentaria. Dos funcionarios recogieron al herido y lo trasladaron urgentemente al Hospital Provincial de Teruel, donde ingresó ya cadáver a causa de las heridas recibidas -hasta 19 puñaladas- en el tórax, cuello y otras partes del cuerpo. Sobre el origen del arma -que el propio agresor se había fabricado-, fuentes de la dirección del centro señalaron que, "pese a los registros y cacheos, los internos se proporcionan objetos punzantes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 20 de mayo de 1985.

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