Shultz intenta "hacer avanzar un poquito el proceso de paz" en su gira por Oriente Próximo

ENVIADO ESPECIAL El secretario de Estado norteamericano, George Shultz, llegó ayer de madrugada a Israel, primera etapa de una gira por Oriente Próximo que prevé también escalas en Egipto y Jordania, durante la cual intentará "hacer avanzar un poquito el proceso de paz", según sus propias palabras.

Escaldado por el fracaso de su anterior gira de Junio de 1983, durante la cual nylogró la adhesión siria al acuerdo alcanzado entre Tel Aviv y Beirut sobre la retirada de Líbano del Ejército israelí, posteriormente denunciado por el presidente libanés, Shultz era inicialmente bastante reticente a involucrar nuevamente a Estados Unidos en Oriente Próximo.La fórmula de paz elaborada en febrero. por el rey Hussein de Jordania y, el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat, así como el proyecto de negociación propuesto por el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y los llamamientos de ambos jefes de Estado a EE UU, incitaron, sin embargo, a Shultz a enviar primero en abril a la zona a su adjunto Richard Murphy y a desplazarse ahora en persona. A pesar de que ha reconocido la existencia en la región de un movimiento interesante hacia un diálogo árabe-israelí, Shultz se ha mostrado escéptico sobre los resultados de su visita, y su portavoz, Bernard Kalb, tia dejado muy claro de antemano que no cabía esperar a corto plazo "ningún progreso espectacular".

Adernás de entrevistarse con los dirigentes israelíes, el secretario de Estado aprovechó ayer la primera etapa de su viaje para participar en una ceremonia en el monumen to de Yad Vashem, de Jerusalén, dedicadoa las víctimas del holocausto, donde depositó una corona de flores.

En un intento de borrar el recuerdo de la visita, el lunes, del presidente Ronald Reagan al cementerio de Bitburg, donde están enterrados varios miembros de las SS hitlerianas, Shultz declaró: "Aunque el holocausto forme parte del pasado, nunca debemos olvidar su significado", a lo que su homólogo israelí, Isaac Shamir, contestó alegrándose de que "compartiese con Israel" la emoción del 402 aniversario de la victoria aliada sobre el III Reich.

Al margen de las cuestiones bilaterales, el principal asunto que abordará Shultz será el de la formación de una delegación conjunta jordano-palestina que, tal y como prevé el plan Mubarak, debería dialogar con la Administración estadounidense antes de iniciar una negociación directa con el Estado israelí.

Como EE UU se niega a entablar discusiones con la OLP mientras este movimiento de liberación no reconozca a Israel, el compromiso sugerido al parecer por Washington para poder, no obstante, celebrar conversaciones consiste en que los representantes palestinos en la mencionada delegación sean miembros independientes del Consejo Nacional Palestino (Parlamento en el exilio) y no estén excesivamente identificados con la resistencia armada.

La OLP no ha aprobado todavía públicamente este subterfugio, pero Hussein y Arafat estuvieron reunidos a mediados dé esta semana en Amman para poner a punto una lista con los nombres de los palestinos que integrarían la delegación. Los dirigentes de la resistencia insistieron, sin embargo, en que la paz no se haría a espaldas de la OLP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 10 de mayo de 1985.

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