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Reportaje:

Es Murterar, una piscifactoría en una central térmica

El proyecto pretende llegar a producir 200 toneladas anuales de lubina, dorada y lenguado

, Palma de Mallorca

En Palma de Mallorca se ha puesto en marcha un proyecto de acuicultura, que constituye una novedad en España, para el aprovechamiento del agua utilizada en el circuito de refrigeración de una central térmica en la cría de especies marinas altamente apreciadas en gastronomía como son la lubina y la dorada. El proyecto, en el que participa el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) con un 60% del presupuesto total de 281 millones de pesetas, implicará, si tiene éxito la experiencia, que los investigadores españoles lleguen a dominar todo el ciclo de reproducción de estos peces.

JUAN PASARÓNLa sociedad filial del Instituto Nacional de Industria (INI) Gas y Electricidad, SA (GESA), que suministra el total de la energía eléctrica que se consume en Baleares, ha puesto en marcha un proyecto de desarrollo tecnológico-industrial de la piscifactoría Es Murterar, ubicada junto al mar, en las cercanías del pequeño pueblo turístico de Alcudia. La idea es usar el agua limpia, que la central térmica del mismo nombre utiliza para su refrigeración, para criar lubinas, doradas y angulas aprovechando el más activo ciclo metabólico de los peces a temperaturas sobre los 20 grados centígrados.La central térmica de Es Murterar quema lignitos para producir electricidad y requiere entre 20.000 y 40.000 metros cúbicos de agua de mar a la hora para refrigerarse, según estén en funcionamiento uno o los dos grupos que posee. Ese caudal de agua se extrae del mar y a él retorna, incrementada su temperatura en siete u ocho grados centígrados. Además de energía eléctrica, la central produce energía calorífica, que se vierte al mar o que se va a la atmósfera en forma de humo por la chimenea.

El jefe del departamento de nuevas energías de GESA, José Félix Ferrer, autor del proyecto, lo explica diciendo que "si en vez de verter el agua calentada se la hace pasar por unos depósitos, en ellos los peces pueden disponer de un hábitat propio de su momento metabólico más próximo al ideal para que crezcan y se desarrollen". Y eso es lo que, desde el pasado mes de enero, se está intentando conseguir en la piscifactoría.

Para la empresa, el criterio es obtener rentabilidad de¡ caudal del agua calentada; para los investigadores, conocer si los peces crecen a mayor velocidad en ese medio artificializado; y para los peces, continuar su ciclo vital sin el parón del invierno. Algo así como si las temperaturas del agua se mantuviesen estables, cerca del nivel óptimo, prácticamente todo el año.

Según los datos recopilados por los investigadores de GESA, las experiencias realizadas en diversas centrales térmicas en Inglaterra y Francia señalan que el periodo de engorde de diversas, especies puede acortarse entre un.25%. y un 40% cuando se las mantiene a temperaturas entre los 21. y los 26 grados centígrados, ya que se logra un crecimiento continuo durante los 12 meses del año.

La temperatura óptima de engorde se conseguirá mediante la mezcla de agua fría y agua caliente, para lo que contarán con dispositivos de regulación de temperatura y mezcla de las dos corrientes. Una vez establecida la producción industrial, habrán sido creados 28 puestos de trabajo.

"Es agua perfectamente limpia", dice Ferrer. "Desde que sale del mar hasta que la vertemos otra vez pasa por un sistema de tuberías a modo de circuito cerrado. Por tanto, no se ensucia y es útil para los mismos menesteres que antes de captarla".

El 55% del combustible se pierde en el agua

Del total de combustible que usa una central térmica, el 33% se con vierte en electricidad, el 12% es humo que se va por la chimenea, y el 55%, agua que se vierte al mar. De ese 55%, una tercera parte es la que está utilizando la piscifactoría en esta priniera fase experimental. La inversión que GESA ha hecho hasta ahora se cuantifica en 55 millones de pesetas para la instalación, más otros 44 millones para los dos primeros ciclos de pruebas (dos años). En el caso de que se obtengan resultados positivos, a partir de 1987 se invertirán otros 178 millones en ampliar la planta hasta completarla. La rentabilidad que se: piensa obtener entonces es similar al interés bancario, aproximadamente un 30%. 'Tensamos llegar a producir unas 200 toneladas anuales de pescado", fundamentalmente de cuatro especies de las consideradas de lujo, según Ferrer: lubina, dorada, lenguado y angula. Por un lado, eso no significa "competencia alguna en precios del pescado en lonja". Un kilo de estas especies rondará las 1.000 pesetas. "Más bien, vamos hacia una unificación de las raciones, sobre los 250 gramos, y hacia los restaurantes de lujo, que son los principales clientes de estas especies". Esas 200 toneladas son menos del 5% de la pesca obtenida anualmente en todo el archipiélago (alrededor de 4.500 toneladas).

Piscifactorías británicas Unida por las tuberías del agua a la central, la planta piloto depende de ella. El modelo está inspirado en las piscifactorías existentes hoy en el Reino Unido, la de Hunterston (Escocia) y la de Hinckey Point (Inglaterra). Ambas son nucleares, lo que demuestra la no contaminación del agua de refrigeración del reactor, y producen, respectivamente, rodaballo y anguila, de manera comercial. "No es prudente llegar todavía a la comercialización aquí",

El Murterar, una piscifactoría en una central térmica

Viene de la página 28agrega Ferrer, "porque las condiciones pueden ser muy diferentes.Precisamente eso es lo que estamos estudiando".

El pasado día 10 llegaron a Es Murterar 15.000 alevines de dorada. Entre mayo y junio lo harán otros 15.000 de dorada y de lubina. Estas cantidades, junto con las que ya están en los tanques desde enero, completarán las consideradas como necesarias para llegar a producir, durante los dos primeros ciclos experimentales (dos años), unas 20 toneladas de pescado.

Cada ciclo dura entre 9 y 11 meses, a lo largo de los cuales un alevín es engordado con piensos especiales y pescado de baja calidad para llegar a pesar los 250 gramos finales.

José Luis Pourtau es el veterinario jefe del proyecto, en el que trabajan cuatro ayudantes de operación (pescadores) y un biólogo becario de la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica (CAICYT).

" La esperanza que tenemos", dice Pourtau, "es que los peces-testigo engorden más rápidamente que los colocados en tanques de agua fría. Estamos comprobando que crecen a doble velocidad los de agua caliente. Aquéllos están aletargados, mientras que éstos demuestran una vitalidad óptima".

Según Pourtau, ahora se compran alevines en Cádiz (dorada), Santander (lubina) y Valencia (angula), "pero al final, cuando se haya completado la fase experimental, queremos producir también los alevines".

El equipo de la planta piloto está empeñado en "demostrar la viabilidad del proyecto", cuyo carácter de novedad reside en el hecho de que sólo existe una pequeña experiencia en Algeciras, promovida por la Compañía Sevillana de Electricidad. "Pero topamos con la muy poco conocida tecnología que se requiere".

Ferrer ha querido restar espectacularidad al ensayo: "No hay que tratar el tema con triunfalismo, porque lo que estamos haciendo hoy es estudiar su viabilidad. De momento, aunque con indicios positivos, estamos experimentando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de abril de 1985

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