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El Gobierno exime del impuesto sobre el valor añadido a la banca y favorece a la construcción y a la agricultura

El Gobierno decidió ayer eximir del futuro impuesto sobre el valor añadido (IVA) y del otro gravamen alternativo sobre depósitos a la banca y demás intermediarios financieros, según fuentes del Ministerio de Economía y Hacienda. Junto a esta medida, que reducirá los ingresos anuales en cerca de 100.000 millones de pesetas, el proyecto de ley extenderá el sistema simplificado a las empresas agrarias y bajará el tipo para las viviendas de protección oficial desde el 12% general al 6% reducido para artículos de primera necesidad. Sobre ambos tipos y el 33% incrementado para bienes de lujo, Hacienda mantiene que la recaudación del IVA durante 1986 igualará a la de los 23 tributos que sustituye -casi 1,6 billones de pesetas-, mientras medios empresariales insisten que la elevará entre medio billón y 700.000 millones de pesetas.

Las modificaciones; introducidas ayer por el Consejo de Ministros fueron sugeridas a última hora por Hacienda. De la propuesta de menor carga para las viviendas de protección oficial ya informó el día anterior el ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, al manifestar su preocupación por la coyuntura y exponer la necesidad de contribuir a la recuperación de las inversiones con medidas de apoyo a la construcción.Respecto a los otros dos cambios, el primero consistirá en extender a las personas jurídicas el régimen especial previsto para las personas físicas dedicadas a la agricultura, pesca y ganadería. Los beneficiados, además de no pagar el IVA por sus ventas, serán compensados por la carga fiscal incluida en, sus compras con una cantidad a tanto alzado. Prosperó el otro régimen especial -la estimación objetiva- para empresarios que facturen menos de 50 millones.

Mayor trascendencia económica tendrá el segundo cambio, consistente en la supresión de toda carga para los intermediarios financieros, que hasta ahora pagan el impuesto de tráfico de empresas (ITE) y lo repercuten a los destinatarios de sus créditos (clientes de activo). Había una primera opción de aplicarles el régimen general, incluso sin exenciones. Pero el último anteproyecto, muy contestado por la banca, aunque suprimía el ITE y eximía del IVA al sector, le sometía a un impuesto anual del 0,5 por 1.000 sobre todos los saldos de pasivo, desde los depósitos clásicos a todas las nuevas formas de captar dinero.

Argumentos y beneficios

Sin embargo, los argumentos comparativos con la mayor parte de los países europeos, y sobre todo el intento de contribuir a levantar trabas a la reducción de tipos de interés, han animado al Gobierno a no aplicar ningún impuesto a los intermediarios financieros. Los primeros beneficiarios deberán ser los clientes -personas y empresas- que tienen créditos, sobre cuyos intereses pagan cerca del 5%. Así bajará el coste real de los préstamos. Ello situará en mejor posición de competencia a la banca extranjera, que por tener pocos puntos de captación paga el ITE cuando saca sus recursos de otras entidades y ha de cobrar otra vez el impuesto al conceder créditos a sus clientes.

Pero el proyecto definitivo también despejará incertidumbres en el sector financiero. Como el impuesto del 0,5% por 1.000 proyectado hasta ayer no era repercutible sobre los clientes que le confían dinero, el sector se iba a ver en una disyuntiva. Para que no se resintiera su cuenta de resultados, habría de reducir la remuneración del ahorro por el mismo lado del pasivo que debía soportar el impuesto. En otro caso, tendría que aumentar los tipos de interés de sus créditos, pues el ITE que desaparece en el activo tiene menor recaudación que la atribuida a dicho impuesto especial. Ninguna de las dos opciones eran deseadas por la banca, y el Ministerio de Economía asumió que ambas dificultarían la política de perseguir una reducción de tipos de interés, sobre todo si en los próximos meses se impone una mayor disciplina monetaria.

Recaudación con el proyecto

El resto del anteproyecto se transformará en proyecto y será enviado a las Cortes según su última versión. Es decir, con tres tipos: el 6% reducido para productos alimenticios, medicamentos, libros y periódicos, enseñanza no exenta y transportes municipales; el 12%. general (además, alcoholes, tabaco y petróleos pagarán un impuesto especial); y el 33% para artículos considerados de lujo (turismos, aviones, barcos, joyería y peletería).

Aunque Hacienda calculó en principio que la recaudación del IVA superaría en 1986 los dos billones de pesetas, en las últimas semanas se ha indicado que será similar a la proporciona por los 23 impuestos que sustituirá: 1,6 billones de pesetas. Pero la CEOE insiste que dicha estimación está basada en una presunción de fraude del 32%, aun cuando los mecanismos previstos permiten afirmar que se reduciría al 20% o al 10%, lo que elevaría la recaudación en 500.000 o 700.000 millones de pesetas.

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