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La sucesión de Pertini

Habría sido mejor si la cuestión del Quirinal no se hubiera planteado con demasiada anticipación, convirtiéndose en objeto de una larga y estridente campaña electoral y polarizándose en torno al dilema sucesión o reelección. Se sabe que las campañas electorales entre nosotros no tienen serenidad y no están exentas de que se produzcan golpes bajos. ( ... )No temo, como muchos, que una reelección del presidente saliente pueda alimentar tentaciones o sugestiones presidencialistas porque infringe una convención, establece un precedente peligroso y personaliza una función tan delicada. En los precedentes creo poco: las cosas dependen del viento dominante y no de los precedentes, y sustraerse a una convención me parece inocente en un país donde se violan alegremente leyes escritas, reglas codificadas, normas constitucionales. ( ... )

¿Pero por qué estas dudas si no veo objeciones, ni de forma ni de méritos, a una reelección del presidente Pertini y si las razones para dudar me parecen secundarias con respecto a otras consideraciones? Deriva del hecho de que una campaña presidencial prolongada, que es cosa que merece un debate honesto y restringido, homenajes formales y polémicas recónditas, alusiones ocasionales y cálculos entrelazados, se polariza desde el comienzo sobre el dilema reelección- sucesión; ( ... ) lo que constituye un peligro de hacer mezquino el problema y también la imagen presidencial. ( ... )

Puede ocurrir que la reeleción del actual presidente de la República, Sandro Pertini, termine por presentarse como mero estado de necesidad, elección inerte, súbita, para no disgustar a un hombre de mérito y escogida para liberar a los partidos de sus dificultades.

Luigi Pintor

, 9 de diciembre

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