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La manifestación contra la política educativa del Gobierno

Los obispos comunicaron a Fraga que desaconsejarían asistir a la manifestación de mañana si AP pretendía protagonizarla

El secretario de la Conferencia Episcopal, Fernando Sebastián, comunicó al presidente de Alianza Popular (AP), Manuel Fraga, que los obispos españoles no sólo no apoyarían la manifestación contra la política educativa del Gobierno, sino que incluso desaconsejarían la asistencia a los actos en el caso de que ese partido tomara protagonismo en la protesta o pretendiera utilizar sus anagramas, según fuentes próximas a la Conferencia Episcopal. Los convocantes de la manifestación aseguran que han tenido contactos mínimos con AP, pero Alfonso Osorio, vicepresidente del partido, asistió, por delegación de Fraga, a las reuniones de los organizadores de la protesta.

Los dirigentes de Alianza Popular Alfonso Osorio y Carlos Robles Piquer fueron, desde el pasado verano, las personas encargadas por el partido, según fuentes de Alianza Popular, para conectar con los organizadores de la manifestación contra la política educativa del Gobierno. Ambos tenían la misión de estudiar las posibilidades de apoyo a la protesta por parte del principal partido de la oposición.Carmen Alvear, presidenta de la Confederación Católica de Padres (Concapa), Ángel Martínez Fuertes, presidente de la Confederación de Centros de Enseñanza (CECE), y Santiago Martín, secretario general de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) -la Concapa convocó la protesta, y CECE, FERE y la Federación de Sindicatos Independientes de la Enseñanza (FSIE) son las principales organizaciones que se han adherido-, han restado importancia a esos contactos.

La propia Carmen Alvear asegura que ella habló sólo en una ocasión con Osorio, en unión del secretario de FERE, Santiago Martín, y que los convocantes de la manifestación hablaron con AP y con otros partidos como el PNV o Convergència -"ninguno de izquierdas, por supuesto"-, pero sólo para informarles de los objetivos de la protesta.

Sin embargo, Robles Piquer, (ver EL PAIS del pasado 18 de octubre), llegó a participar, junto con el hermano marista Mariano Santamaría, directivo de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), en una reunión en París el pasado 12 de septiembre con dirigentes del partido conservador francés Rassemblement pour la Republique (RPR). Éstos les informaron de cómo se había organizado la manifestación de París del pasado 24 de junio contra la nueva ley de educación francesa, conocida como ley Savary, que originó la dimisión del ministro de Educación.

En esa reunión, Alain Marteix y Gerard Legar, del RPR, les explicaron las normas concretas que se habían seguido en, Francia: "Convocan los padres. El RPR está detrás, él no aparece. Es importante señalar que la convocatoria, autorización y los que aparecen en primera línea haciéndose responsables son los padres católicos", decía textualmente la nota elaborada por los asistentes a la reunión de París sobre los consejos dados a los españoles. En España, estas normas parecen haberse cumplido a rajatabla. "Somos independientes y nadie nos puede intoxicar", dice Alvear.

A pesar del interés por parte de los organizadores de ocultar sus contactos con AP, Robles Piquer ha informado que el propio Fraga "delegó los contactos con los organizadores en Osorio" y que, de hecho, Osorio participó en numerosas reuniones de la coordinadora encargada de los preparativos de la protesta.

Osorio, el enlace de AP

También en contra de las palabras de Carmen Alvear, Alfonso Osorio ha confirmado a este periódico que inició sus contactos con los organizadores de la manifestación a comienzos de septiembre, "cuando estaba previsto que fuera una manifestación de carácter social, pero con participación activa de los partidos". Según Osorio, él dejó de asistir a las reuniones de los organizadores cuando éstos acordaron que ningún partido tuviera protagonismo. La última reunión de Osorio con los organizadores se produjo, según él, a mediados del mes pasado, y en la misma participaron Carmen Alvear, Angel Martínez Fuertes y Santiago Martín.Pero una de las pruebas de que han existido contactos institucionales entre AP y los organizadores de la protesta estriba en la reacción que, por este motivo, tuvieron los obispos españoles el pasado mes de octubre, después de que el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, comunicara telefónicamente al secretario de la Conferencia Episcopal, Fernando Sebastián, el malestar existente en el Gobierno, por el hecho de que, según informaciones confidenciales llegadas al Ejecutivo, la Concapa, AP, el Partido Demócrata Popular (PDP) y algunos sectores del obispado iban a trabajar conjuntamente para preparar la manifestación.

Tanto Fernando Sebastián como el obispo Elías Yanes, secretario de la Comisión de Enseñanza de la Conferencia Episcopal, se pusieron en contacto, entre otros, con Alvear y Ángel Martínez Fuertes, a quienes exigieron que, si querían contar con el apoyo de la Conferencia Episcopal, ni AP ni el PDP debían tener protagonismo en la organización de la protesta.

En ese contexto, Fernando Sebastián preparó una entrevista con el propio Fraga en la sede de la Conferencia Episcopal a finales del pasado mes o principios de éste. Tras una se las sesiones del Congreso de los Diputados, Fraga se dirigió al número 4 de la calle Anastro, sede de la conferencia, y según fuentes próximas a ésta, mantuvo una "dura conversación" con el obispo secretario, quien llegó a decirle que, si AP pretendía politizar la protesta en su beneficio, los obispos aconsejarían públicamente, mediante una nota, la no asistencia de los ciudadanos católicos a los actos. Fraga, por su parte, según las fuentes informantes, reconoció que la información de que disponía a través de Osorio era muy diferente a la que le exponía el secretario de la Conferencia Episcopal. En la reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal de septiembre, la práctica totalidad de los obispos asistentes se mostró de acuerdo en que las posiciones mantenidas por Carmen Alvear eran "demasiado radicales". La propia Alvear ha reconocido el pasado día 14 que, "como en toda buena familia", se producen diferencias en sus relaciones con los obispos. Entre estas diferencias, figuró la petición de los obispos para que la manifestación no coincidiera con el Día de la Iglesia, pero los organizadores prefirieron no variar sus planes. En los últimos dos meses, Fraga se ha entrevistado en dos ocasiones con Fernando Sebastián. El secretario de la Conferencia Episcopal también se reunió, a iniciativa propia, el pasado 30 de octubre en un almuerzo con Abel Matutes, miembro de la ejecutiva de AP. La tensión entre Fraga y Sebastián no fue la única de los obispos con dirigentes de Coalición Popular con respecto a los preparativos de la manifestación. En fuentes próximas a la Conferencia Episcopal se afirma que Elías Yanes, obispo de Zaragoza, llegó a colgar recientemente el teléfono a Óscar Alzaga, cabeza del PDP.

Contra el Gobierno

Gran parte de la preocupación de los obispos residía, según las fuentes próximas a la Conferencia Episcopal, en la sospecha de que la manifestación prevista para el día 18, convocada oficialmente en favor de la libertad de enseñanza y contra la política educativa del Gobierno, se convirtiera en una concentración contra la política global del Ejecutivo, en un momento en que las relaciones Iglesia-Estado "son muy respetuosas y no hay ánimo de ruptura por ninguna de las partes", según asegura Jesús Ezquerra, director general de Asuntos Religiosos.Los mismos convocantes no sólo han expresado su sospecha de que en la protesta puedan aparecer pancartas o emblemas de partidos con consignas de descalificación global del Ejecutivo, sino que también estén presentes grupos ultraderechistas e involucionistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de noviembre de 1984

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