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La celebración del 12 de octubre

La Guardia Civil debe basarse en los principios de eficacia y corrección exquisita, según Barrionuevo

El ministro del Interior, José Barrionuevo, y el director de la Guardia Civil, teniente general José Sáez de Santa María, asistieron ayer en Albacete a los actos con que la Guardia Civil celebra la festividad de su patrona, la virgen del Pilar. Durante la celebración, el ministro dijo en una alocución: "Vamos a ser extraordinariamente exigentes en la prestación del servicio de la Guardia Civil, un servicio que debe basarse en los principios de eficacia y corrección exquisita". "Huimos" añadió, "de ese entusiasmo falso en la presentación de aspectos superficiales".

El ministro señaló los tres puntos fundamentales que en la protección de los derechos preocupan al Estado: la defensa y seguridad de la colectividad, defensa y protección de las víctimas de la delincuencia y protección de los derechos de los delincuentes. En medio de aplausos entusiastas, el ministro se refirió a que en los 22 meses de gestión el Gobierno socialista no tiene absolutamente ninguna queja de la Guardia Civil y sí grandes motivos de satisfacción ante el modo como entiende ese cuerpo de seguridad el servicio al pueblo. Agregó que, mientras siga efectuando un trabajo honesto, leal y disciplinado, contará, además de con el apoyo del Gobierno, con el del pueblo.

Barrionuevo y José Bono, presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, firmaron el protocolo del convenio por el que se destinan unos 69 millones de pesetas a rehabilitación de las casas-cuartel más necesitadas de la región. Esta cantidad la aportan a partes iguales el Ministerio del Interior y la Junta de Comunidades, que da así curso a los 34.264.871 pesetas del superávit registrado en el ejercicio de 1983.

El ministro, pese a negarse a responder en la conferencia de prensa a cualquier pregunta que no se relacionara estrechamente con los actos que se celebraban, declaró posteriormente a los periodistas que el ambiente en el País Vasco, en materia de seguridad ciudadana, es cada vez más distendido. "Las patrullas antiterroristas que visitan las zonas rurales y los caseríos aislados advierten cada día un clima más satisfactorio y tranquilo", añadió. Por otra parte, Barrionuevo insistió reiteradas veces en el símil arquitectónico según el cual "el cambio profundo no son los retoques de fachada que han sido tradicionales en nuestro país, sino los cambios interiores".

Por su parte, el presidente de la comunidad castellanomanchega, José Bono, destacó en su discurso que la presencia de la Guardia Civil sólo la temen quienes tienen asuntos pendientes con la ley, y tuvo palabras de afecto para las familias de los guardias civiles, que, "aunque no cobran del cuerpo, comparten sus sacrificios y sufrimientos". Bono se dirigió al ministro para decirle que "en los castellanomanchegos tendrá para defender la libertad no sólo a un aliado sino, si es menester, un cómplice"

"Benéfico y protector"

A continuación, el teniente general Sáez de Santa María mostró su satisfacción con el titular de un periódico local en el que se señalaba que Albacete era ese día capital de la Guardia Civil. El teniente general insistió en la necesidad de lograr que el pueblo español "nos siga viendo como un cuerpo benéfico y protector".

Posteriormente, señaló que la Guardia Civil se encuentra "a las órdenes del Gobierno legítimamente constituido para agrandar el marco de paz y libertad, para que el pueblo nos siga viendo como un cuerpo protector". A propósito del cambio de imagen propiciado anteriormente por él mismo para la Policía Nacional, Sáez de Santa María respondió que "la Guardia Civil no necesitaba ese cambio; sólo necesitaba combinar cada día la tradición con la modernidad. En la preparación de los nuevos guardias civiles se insiste ahora más en el aspecto policial y humanista, y esto es particularmente notable en la oficialidad, que, al menos en un 25%, tiene ya, además, titulación civil".

Reconoció Sáez de Santa María la imposibilidad de mantener en buen estado los 3.200 puestos de la Guardia Civil, muchos de los cuales se encuentran en condiciones penosas, "quizá por la propia austeridad de la Guardia Civil, que nunca reclamaba nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de octubre de 1984