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Rejoneo de invierno

Plaza de Zaragoza. 7 de octubre.Primera corrida de feria

Cinco toros de Ruchena y quinto del marqués de Domecq, que dieron juego.

Álvaro Domecq, silencio. Manuel Vidrié, oreja. Curro Bedoya, silencio. Joao Moura, ovación. Vidrié y Bedoya, silencio. Domecq y Moura, oreja.

ENVIADO ESPECIALLa primera de feria fue un festejo desangelado, con escasísimos retazos de buen toreo a caballo por parte de Manuel Vidrié y todo lo demás estuvo sumido en la vulgaridad y en el frío reinante que campeaba por la plaza zaragozana.

Pasó frío el público, los caballeros, los caballos y hasta los toros que, como en el caso del quinto, sólo quería huir en busca de alguna estufa que le caldeara sus amputados pitones.

No le dieron puerta y en venganza se entableró para lanzar derrotes a la grupa del caballo de Bedoya, cuando éste se empeñaba en sacarle a los medios.

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