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El general Hernández Carreras será nombrado nuevo una capitán general de Cataluña

El general de división Baldomero Hernández Carreras será nombrado en un próximo Consejo de Ministros nuevo capitán general de la IV Región Militar (Cataluña), sustituyendo en el cargo al teniente general Luis Sáez Larumbe, quien pasará a la situación de la escala B y abandonará el mando el próximo 28 de noviembre. Sáez Larumbe será uno de los seis tenientes generales (del total de los 13 actuales) que en los dos próximos meses serán relevados de sus cargos por el Gobierno, por pasar a la situación B. El futuro capitán general de Cataluña es actualmente gobernador militar de Pamplona.

I., El nombramiento del general Hernández Carreras, que se daba como una iniciativa gubernamental segura en agosto, ha sido al parecer definitivamente decidido por el Gobierno socialista. Hernández Carreras es un buen conocedor de Cataluña, ya que ocupó el cargo de gobernador militar de Barcelona a mediados de 1983, en la etapa del capitán general José Antonio Sáenz de Santa María. Menorquín de nacimiento, habla el idioma catalán a la perfección y su familia es una de las impulsores de la Enciclopedia menorquina.

El futuro nombramiento del general Hernández también puede producir una sensible repercusión en las relaciones entre la Generalitat y el estamento militar, en este momento inexistentes o bastante deterioradas, como quedó en relieve con la ausencia de representantes de Capitanía General en la tradicional recepción ofrecida por el Parlamento de Cataluña a las autoridades catalanas con motivo de la Diada del Onze de Setiembre. Tanto en medios políticos como militares se estima que la llegada a Cataluña de un militar de la personalidad de Hernández Carreras permitirá volver al buen clima que la institución autonómica había lo grado establecer con los anteriores capitanes generales. La clase política se sorprendió ante la significativa ausencia de los representantes castrenses en el citado acto del Parlament, hasta el extremo de que en la primera Junta de Portavoces celebrada después de la Diada, un dirigente del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), Rafael Ribó, interpeló al presidente de la Cámara, Miquel Coll Alentorn, sobre las verdaderas razones de la inasistencia de los militares. Coll no quiso o no supo dar más argumentos que los oficialmente divulgados: que el capitán general había excusado su asistencia por tener que estar aquel día en Madrid por asuntos familiares, y que el gobernador militar, en funciones de capitán general el día de la Diada, tuvo que asistir a otro acto. Fuentes solventes relacionadas con el estamento militar aseguraron a EL PAÍS que la decisión de no acudir a la recepción se debía al ambiente creado a raíz del duro discurso pronunciado por el presidente Jordi Pujol desde el balcón de la plaza de Sant Jaume, después de su investidura, durante la manifestación en desagravio por la presentación de la querella sobre Banca Catalana. "El balcón rompió muchas cosas", según esas fuentes, que subrayan que desde entonces los contactos entre la Generalitat y Capitanía General han sido prácticamente inexistentes.

Según las mismas fuentes, también influyó en el ánimo de los mandos castrenses, aunque en menor medida, la posibilidad de que se repitieran los incidentes aislados de la Diada de 1983, en la que se llegaron a quemar varias banderas españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de septiembre de 1984

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