El Papa, en Zaragoza
Quiero expresar mi disgusto y mi protesta por el gasto de 83 millones de pesetas que va a suponer la corta estancia del Papa en Zaragoza. Lo hago como creyente convencido del valor cristiano de la pobreza (el viaje del Papa se realiza, además, bajo el lema "Testigo del Evangelio"), como socialista que no entiende ni comparte la forma bobalicona y acrítica en que un ayuntamiento socialista ha abordado y aireado el asunto, como ciudadano corriente y moliente que ve todos los días cómo andan los niveles económicos de este país y como trabajador social que constata los dramas que vive mucha gente y la auténtica penuria en la que se debate.Si alguien opina que el valor cuantitativo del gasto no es tanto al lado de otras cosas, coincidirá conmigo en que su dimensión cualitativa o simbólica resulta lamentable y -para mucha gente, entre la que me incluyo- escandalosa en su sentido más literal.-
Director de Cáritas, Vicaría IV.


























































