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Los dirigentes de Coalición Popular llegan a un acuerdo para evitar que la crisis de Cantabria se extienda a nivel nacional

Las delegaciones de Alianza Popular (AP) y del Partido Demócrata Popular (PDP) -encabezados por los secretarios generales de ambos partidos, Jorge Verstrynge y Julen Guimón- alcanzaron a última hora de la noche de ayer, tras ocho horas de negociaciones, un acuerdo "tendente a recomponer la mayoría del Grupo Popular en la Asamblea Regional y adecuado para lograr la gobernabilidad de Cantabria". Presentaron un documento de siete puntos, deliberadamente ambiguo, por el que el PDP recupera la práctica totalidad de las competencias de la suprimida Secretaría- General de la Presidencia, pero repartidas entre varios organismos diferentes.

Los dirigentes madrileños de la Coalición Popular habían iniciado el encuentro con los líderes locales de la coalición conservadora tratando de inculcar la idea de que "hay que llegar como sea a un acuerdo", conscientes del reflejo que una ruptura en el Gobierno cántabro tendría sobre la política global de la oposición de derecha. En las delegaciones de AP y PDP estaban presentes miembros del Ejecutivo regional, parlamentarios autónomos y dirigentes regionales de ambas formaciones.Con el aparente objeto de evitar que la salida de la crisis del Gobierno regional pudiera ser interpretada como una victoria por alguna de las dos partes, se aprobó un documento que mantiene abiertas numerosas interrogantes.

El texto aprobado establece que si alguno de los diputados del grupo parlamentario Popular no firmase el documento, éste no comprometería al partido al que pertenezca dicho parlamentario.

En cuanto a las competencias que el PDP consideraba que habían sido retiradas al suprimirse la secretaría general de la Presidencia dos de ellas son asumidas temporalmente por el presidente del Gobierno regional, Ángel Díaz de Entresoto. Éste propondrá a los dos partidos de la coalición la distribución, de estas competencias antes del 17 de septiembre, sin que se precise la designación de sus futuros responsables, que serán militantes del PDP.

Al llegar ayer a Santander, Guimón había manifestado que las divergencias existentes en la Coalición Popular de Cantabria deben mantenerse en el ámbito regional y no extenderse a toda España. Llegó a la capital cántabra con su colega de AP, Jorge Verstryrige en un intento de solucionar los graves conflictos internos en el Gobierno regional. Verstrynge se negó a hacer declaraciones al comienzo de la tensa reunión.

Contra posiciones minoritarias en el seno de sus respectivos partidos, tanto Verstrynge como Guimón son partidarios del mantenimiento de la Coalición Popular en su estado actual hasta después de las elecciones generales de 1986.

Fraga minimiza el conflicto

Antes de partir, el sábado, hacia Suráfrica, el presidente de AP y de la Coalición Popular, Manuel Fraga, minimizó el conflicto cántabro afirmando que se trataba de una discrepancia sobre un nombramiento y unas competencias, "y no una cuestión de programa".Lo cierto, sin embargo, es que los conflictos entre los dos principales miembros de la Coalición Popular en Cantabria vienen de lejos: concretamente desde que, muy poco después de haberse formalizado la coalición, AP de Cantabria se resistió a incluir en sus listas para las elecciones generales a miembros del PDP, con amenazas de dimisión por parte de los primeros si tal inclusión se consumaba. Los problemas continuaron al retirar AP su apoyo al ex presidente del Gobierno regional José Antonio Rodríguez, independiente, aunque más cercano a los democristíanos que a AP.

El último capítulo de la crisis estalló hace dos semanas, cuando comenzó a hablarse de la posible destitución del secretario general de la presidencia, el pedepista José Ramón Sainz, un periodista que primero estuvo cercano a Alfonso Osorio, luego a Adolfo Suárez y ahora se mostraba firme partidario de una ruptura con AP en la región y de intentar un acercamiento al Partido Regionalista de Cantabria.

Esta "gota que colma el vaso", en definición de un diputado regional democristiano, llevó al PDP a plantear la ruptura del pacto de coalición en la región si Díaz de Entresotos no restituía a los democristianos el poder arrebatado.

El ultimátum dado por el PDP para recibir una respuesta satisfactoria vencía el sábado, cuando Díaz de Entresotos anunciaba la llegada para ayer de Verstrynge y Guimón, con lo que se daba una dimensión nacional al conflicto.

Fuentes del PDP cántabro achacan privadamente la responsabilidad de la "extremadamente dura" posición de AP a la influencia del vicepresidente nacional, Alfonso Osorio, santanderino y muy ligado al presidente regional de Alianza Popular, Mateo José Rodríguez.

Sabido es que Osorio mantiene unas tesis de cierta hostilidad hacia el mantenimiento de la coalicíón con el PDP a nivel nacional en las condiciones actuales y que en no pocas reuniones directivas aliancistas ha planteado críticas al proceder de los hombres de Óscar Alzaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 1984

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