Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"Sabía a quien mataba", asegura el joven de Badajoz que causó la muerte a dos personas y dejó heridas a otras 18

Feliciano López Corbacho, soltero, de 23 años, obrero agrícola en paro, salió de su casa, en la calle del Pozo, número 14, de Zarza de Alange (Badajoz), un pueblo de 3.500 habitantes, a la una de la tarde del jueves pasado. Iba armado con una escopeta de caza de doble cañón y otra repetidora, y en menos de 25 minutos acabó con la vida de dos personas e -hirió a otras 18, enloquecido en una auténtica orgía de disparos. Pese a lo incontrolado de su acción, Feliciano ha declarado a la Guardia Civil de Mérida, según fuentes oficiosas, que actuó "sabiendo a quién mataba", ya que esta matanza la había planeado hace unos ocho meses, y que tenía una lista de personas a las que quería matar porque los consideraba culpables de sus problemas. Según las mismas. fuentes, Feliciano está en la actualidad plenamente consciente de lo que ha hecho, tranquilo y sin expresar ninguna preocupación al respecto. En su declaración ha manifestado que disparó sobre los niñs porque le obstaculizaban el paso.

ENVIADO ESPECIAL

La cuidadora de una guardería infantil situada en la misma calle donde tiene su domicilio el joven agresor cerró las puertas cuando vio acercarse a Feliciano armado y después de que hubiese disparado contra unos niños. El joven siguió andando y a pocos metros volvió a descargar sus armas sobre otro grupo de niños que estaba a unos 15 metros de donde se produjeron los primeros disparos. Algunos resultaron heridos. Esto fue justo en el cruce con la calle de la Carrera, que asciende hasta el ayuntamiento del pueblo.

Feliciano López continuó por esta calle y recorrió los aproximadamente 500 metros de distancia hasta la plaza del ayuntamiento, ante el asombro y el terror de los vecinos que se escondían a su paso o trataban de proteger a los niños y de escapar al tiroteo del joven. Cuando Feliciano llegó al ayuntamiento el secretario de la corporación municipal, Julián Mayordomo Avilés, casado, de 61 años, le salió al paso y le dijo que depusiera en su actitud, Feliciano disparó una de sus armas y alcanzó ligeramente en un hombro a Mayordomo. Éste se volvió e intentó la huida, y entonces recibió una descarga en un costado, que le causó la muerte.

Llegaba a la plaza en ese instante un agricultor a lomos de un mulo, en el que portaba un cesto de higos. Este hombre, Benito Guerrero Guerrero, casado, de 61 años de edad, al ver que Feliciano le encañonaba, le gritó: "A mí no, a mí no". El movimiento del mulo, ordenado por el campesino para escapar del tirador, y el disparo de la escopeta fueron simultáneos, y Benito Guerrero recibió el chorro de perdigones también por la espalda, a causa de lo cual falleció también inmediatamente.

Aglomeración de gente

Entre tanto, algunas gentes del pueblo empezaban a reaccionar. En un bar, un policía nacional que se hallaba en el pueblo de vacaciones pugnaba por salir a la calle para buscar su arma reglamentaria, sin poder conseguirlo por la aglomeración de gente que se había formado en la puerta del local. Un policía municipal llegó a tener a tipo de su pistola al joven perturbado que estaba sembrando el pánico en el pueblo, pero finalmente no disparó sobre él. Otras gentes del pueblo se dirigían a pie o en coche a la plaza del ayuntamiento con el fin de intentar cercar al agresor. Alguien, no se sabe con exactitud quién, avisó a la comandancia de puesto de la Guardia Civil de Villagonzalo, a cinco kilómetros de Zarza de Alange.Apenas había terminado de disparar sus escopetas Feliciano López contra el agricultor y el secretario del ayuntamiento fallecidos, no habiendo transcurrido 25 minutos desde que se inició la tragedia, cuando llegaba a la plaza del ayuntamiento, en su coche oficial, el sargento de la Guardia Civil comandante de. puesto de Villagonzalo, acompañado por un agente. Ambos se enfrentaron a Feliciano López. El sargento dialogó con él para que entregase sus armas. A la plaza del pueblo ya empezaban a llegar grupos de personas. Feliciano tiró las armas y se metió en el coche de la Guardia Civil.

Rápidamente en el pueblo se organizó el traslado de heridos a la residencia sanitaria de Mérida, a 23 kilómetros de Zarza. En el centro sanitario ingresaron 18 personas, siete de las cuales eran niños. Actualmente quedan ingresados 10 heridos, cuatro de ellos de pronóstico grave, y uno, el niño Antonio Javier Almendros, muy grave.

Antonio Javier, de ocho años (le edad, está ahora en la unidad ole cuidados intensivos de la residencia sanitaria de Mérida. Su estado es muy grave. Recuerda así lo sucedido: "Oí un tiro. Al asomarme: a la puerta de mi casa vi que habían herido a un niño y a mi padre. Entonces me disparó a mí. Mi tito me agarró y me metió a casa y ya no recuerdo más. Fue un susto muy grande".

"Como una película americana"

Según testigos presenciales, la imagen de Feliciano López Corbacho, vestido con un zurrón y con una canana, en la que portaba unos 60 cartuchos de perdigón, posta y bala, armado de las dos escopetas y a pleno sol del mediodía parecía como salido de "una película americana". En las calles del Pozo y de la Carrera y en la plaza del ayuntamiento quedan aún los restos de los perdigones, las manchas de sangre y las señales con tiza hechas por la Guardia Civil para señalar dónde cayeron los cuerpos humanos.Fuentes de la Guardia Civil han indicado que "f una suerte que sólo usara el cartucho del siete y que no disparase ni bala ni postas, así como el hecho de que llevase dos armas, razón por la cual Feliciano López disparaba sin precisión". Se calcula que hizo alrededor de 15 disparos, y sólo al apuntar a las dos víctimas mortales dejó una de las armas en el suelo y disparó sobre blancos fijos con la otra.

Feliciano López fue trasladado por la Guardia Civil a Villagonzalo, y a última hora de la tarde pasó a la Comandancia de la Guardia Civil de Mérida, donde permanecerá hasta ser puesto a disposición de las autoridades judiciales de esta misma localidad para la instrucción del sumario.

Durante la tarde del jueves y -hasta altas horas de la madrugada de ayer, en el pueblo de Zarza de Alange la vida quedó prácticamente paralizada. Algunos corrillos de personas y un silencio total en el pueblo eran los únicos indicadores de que algo anormal había ocurrido allí.

Ayer, a las 12.30 horas, se celebró el funeral por las víctimas mortales en la ermita de Nuestra Señora de Las Nieves, donde se congregó la totalidad de los vecinos de esta localidad, Seguidamente, los cadáveres fueron trasladados al cementerio municipal, donde recibieron sepultura. A estos actos asistieron el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra; el gobernador civil de Badajoz, Juan Ramírez Piqueras, y otras autoridades provinciales, locales y de la Guardia Civil. También asistió el subsecretario del Ministerio de Cultura, Mario Trinidad, sobrino del secretario de ayuntamiento fallecido.

Fuentes médicas han detallado el estado en el que se encuentran los heridos. Juan Francisco Gómez Benítez (pronóstico grave) padece herida en el ojo derecho y será trasladado a Sevilla; Primitiva Tejada Cortés (grave) y subija, Isabel Barrantes Tejada (grave); y los niños Antonio Javier Almendro Romero (pronóstico muy grave, aunque parece que reacciona favorablemente), Pedro David Benítez Romero, primo del anterior (grave); María Luz Galán Gil (grave), María Nieves López Paredes (grave), Jesús Almendro Romero (leve), Inés Prado Espinosa (leve), Juana Corrales Blázquez (leve), Ana Gil Bravo (leve), Nieves Paredes Benítez (leve), María Benítez Galán (leve), Antonio Paredes Sánchez (leve), Josefa Seguro Romero (leve), Juan Almendro Gordillo (leve), Raúl Benítez Romero (leve) y Juan José Romero (leve).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de agosto de 1984

Más información

  • Feliciano López afirma que disparó contra varios niños porque le obstruían el paso