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Reportaje:

La vida también empieza en el laboratorio

80 españolas están en la lista de espera de los 'bebes probeta'

El mismo día que nació Victoria Ana el equipo de científicos que encabezan el doctor Pere Nolasc Barri y la bióloga Anna Veiga rescataron cinco óvulos y transfirieron dos más a otras tantas mujeres. El programa de fertilización in vitro del Instituto Dexeus no se detuvo por la presencia de un centenar de periodistas, ni por el alud de llamadas telefónicas, incluida la de Radio Caracol de Bogotá. Cuatro pacientes distintas son tratadas semanalmente, en total 20 por mes. La lista de espera es de 80 mujeres. Todas ellas son seleccionadas tras un informe fisiológico amplio que incluye estudios del endometrio, de la ovulación, del semen del varón, etcétera. El único criterio extrabiológico que se tiene en cuenta es la edad de la madre, ya que se da cierta preferencia a las mujeres de edad más avanzada (entre 30 y 40 años), pues el tiempo corre en su contra."En los últimos seis meses hemos tratado 56 pacientes y hemos obtenido 12 fertilizaciones", manifestó el doctor Pere Nolasc Barri, "con lo cual estamos plenamente en un 20% de éxitos, que es un porcentaje internacionalmente considerado como óptimo".

Intimidad en la incubadora

Las 12 fertilizaciones corresponden a 10 mujeres, ya que dos de ellas tienen embarazos gemelares. El próximo parto se espera para los primeros días de septiembre. La madre será una barcelonesa, de 28 años, que vive en El Prat (Barcelona), y aunque las ecografías todavía no han dado su última palabra todo apunta a que de nuevo será una niña. El primer varón podría nacer en el parto siguiente, que corresponde a una barcelonesa que espera gemelos para noviembre.El carníno del bebé probeta se inicia en los exámenes previos a la selección de candidatas, pero adquiere toda su complejidad tras el ciclo menstrual. El doctor Barri lo explica así: "Entonces se administran a la mujez inductores de la ovulación que estimulan los ovarios para que en ellos maduren varios folículos y se puedan obtener varios óvulos. Durante esta etapa la mujer no está hospitalizada, pero es sometida diariamente a controles hasta que tenemos constancia de que la ovulación está próxima. Una hora antes del momento de la ovulación, con la paciente ya ingresada, se efectúa una laparoscopia, pequeña intervención consistente en introducir por el ombligo un finísimo sistema óptico que nos permite observar el interior de la cavidad abdominal, localizar los fóliculos de los ovarios y obtener uno o más óvulos".

Tras este proceso, el óvulo se mantiene en incubación. "Lo introducimos en un incubador para gametos", añade el jefe del departamento de Reproducción Humana de Dexeus, "y se le pide al varón que obtenga una muestra de semen que es tratada e introducida en el aparato. En el interior del incubador óvulos y espermatozoides estarán en contacto íntimo entre 16 a 18 horas. Si se aprecían signos de fertilización, éste óvulo fecundado es mantenido en cultivo de 12 a 24 horas para que empiece a dividirse y, seguidamente, es tranferido al interior del útero femenino mediante una sonda y a través del cuello uterino, sin precisar anestesia ni incomodidad alguna para la paciente. A partir de ahí quien actúa es ya la naturaleza. Una de cada cinco mujeres a la que se efectúa esta transferencia va a resultar gestante". A las dos semanas de la laparoscopia se realizan los análisis hormonales con orina para saber si la mujer está embarazada. Si lo está, se le recomienda entonces un cierto descanso y se le efectúan controles cada dos días durante otras dos semanas. "Al llegar a este punto se hace la primera ecografía que nos permite ver si ha quedado embarazada de uno o de dos óvulos", explica el médico. Si no está embarazada, recomienza el ciclo.

Ningún aborto todavía

Cada grupo que ha desarrollado la fecundación in vitro, cuya mejor tarjeta de visita son los 600 bebés que han nacido como resultado de esta técnica, tiene sus propias pecuharidades. El equipo de Barcelona ha trabajado muy extrechamente con los de Montpeflier y Viena, pero sobre todo con estos últimos. "Una de las características nuestras y de los vieneses", comenta el doctor Barri, "es que en lugar de esperar 60 horas para realizar la transferencia, la llevamos a cabo a las 30 horas. La razón es clara: consideramos que la matriz de la madre es la mejor incubadora jamás diseñada. Posiblemente por esta razón tenemos la tasa de abortos más baja. El grupo de Viena se sitúa en un 15% y nosotros todavía no hemos tenido ninguno, aunque ellos han tratado muchas más mujeres".Otra característica del equipo de Barcelona radica en el uso de fármacos. "Hay dos grandes corrientes: la de los que utilizan gonadotropinu para estimular los ovarios y hacer madurar los folículos a fin de poder obtener varios óvulos, y la de los que utilizamos una combinación de Clomifeno y gonadotropinas", señala la bióloga Anna Veiga. "Pero en la práctica cada grupo tiene además sus peculiaridades. Tengo previsto dar una conferencia sobre los fracasos de la fertilización in vitro, tema que me ha obsesionado, pues quería saber por qué se producían y en qué medida era posible corregirlos. Pues bien, por mucho que uno los estudie, luego se tropieza en los mismos problemas que se han encontrado otros científicos. Hasta que no se experimenta dentro de un equipo no se dominan los problemas a los que cada médico les da una lectura propia que, en ocasiones, puede ser una posible aportación al desarrollo de la técnica".

El desarrollo de la fertilización in vitro avanza a pasos agigantados. "Edwards y Steptoe tardaron 12 años en conseguir él primer bebé probeta, el equipo de Viena lo consiguió en año y medio y nosotros lo hemos logrado en 10 meses. Y no se trata de una casualidad, sino que disponemos de un programa y tenemos nuevos bebés en can-uno", resalta Pere Nolasc Barri.

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