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Tres vascos supuestamente vinculados a ETA, heridos en el sur de Francia por una bomba que lanzaron miembros de los GAL

Tres vascos supuestamente vinculados a ETA resultaron heridos en la noche del martes a consecuencia de la explosión de una bomba lanzada desde una motocicleta en marcha al interior del bar la Consolación, de San Juan de Luz, en el País Vasco francés. Los autodenominados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) se atribuyeron ayer tarde el atentado en una llamada telefónica efectuada a las 15.40 horas al diario Sud-Ouest. El comunicante indicó en francés: "Seguiremos atentando contra los asesinos de ETA de San Juan de Luz", y se despidió con un lacónico "tendréis noticias del GAL".

La bomba penetró a través de una de las ventanas del establecimiento pasadas las 23.30 horas, un cuarto de hora después de que un numeroso grupo de personas abandonara el local al que acuden habitualmente los residentes vascos. La explosión alcanzó a José Luis Bolívar Gallastegui, Bonifacio García y Juan Vicente Jáuregui, y aterrorizó al resto de los clientes, que abandonaron precipitadamente el bar ante el temor de que continuara el ataque.Una persona asegura haber visto en las proximidades una motocicleta que instantes después del atentado circulaba a toda velocidad en dirección a Bayona. Según este testimonio, las siluetas de los ocupantes del vehículo corresponden a las de dos hombres, en contraste con las informaciones facilitadas por los testigos del atentado, según los cuales había participado una mujer de cabello largo.

Los heridos fueron trasladados a la policlínica de Biarritz, donde permanecían ayer José Luis Oliva, alcanzado por la metralla en un muslo, y Bonifacio García, herido en el costado derecho. Fuentes de ese centro hospitalario han indicado que ambos se encuentran fuera de peligro y que Juan Vicente Jáuregui fue dado de alta en la misma madrugada de ayer. En el momento de la explosión se encontraban en el bar un total de 10 personas. El propietario del local estaba ausente, y fue sustituido esa noche por un residente vasco que atendía a la clientela. El artefacto, compuesto por metralla y por una sustancia explosiva no determinada todavía ayer, disponía al parecer de una mecha corta y tenía poca potencia. Los controles instalados en la noche del martes por efectivos policiales no han aportado nuevas pistas sobre los autores del atentado.

Fotografías cotejadas

Por otra parte, Miguel Castells, abogado de Herri Batasuna, manifestó ayer que esta mañana solicitará formalmente, en nombre de los ayuntamientos de Hernani, Leaburu-Gaztelu, Lizartza y Orexa, la reapertura del sumario abierto por el atentado llevado a cabo el 23 de noviembre de 1980 contra el bar Hendayais, en el que perdieron la vida dos ciudadanos franceses acribillados presumiblemente por tres individuos que minutos después cruzaron la frontera y se entregaron a la policía española, que luego se negó a facilitar su identidad.Las corporaciones de estos municipios y el grupo de concejales de Herri Batasuna en San Sebastián fundamentan su solicitud de que se reabra el sumario en la supuesta identificación de dos de las personas que participaron en dicho atentado. Uno de estos individuos es, según HB, Jean Pierre Cherid, activista de los GAL que perdió la vida en Biarritz al estallarle una bomba que manipulaba. Jean Pierred Cherid y otra persona cuyo nombre no ha sido facilitado fue supuestamente reconocido al cotejar los retratos robots de los presuntos asesinos, facilitados en su día por la policía francesa, con las fotografías de miembros de los GAL publicadas semanas atrás por periódicos españoles.

El abogado Miguel Castells, designado por estos ayuntamientos para los trámites judiciales, sostiene que Jean Pierre Cherid participó en los atentados que el Batallón Vasco Español (BVE) llevó a cabo contra los residentes vascos en el período comprendido entre 1979 y 1981, y que es uno de los autores del asesinato en Venezuela del exiliado Jokin Echeverría y de su mujer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de julio de 1984

Más información

  • Los autores arrojaron el artefacto al interior de un bar frecuentado por residentes españoles