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ASTURIAS

Matanza de perros a tiros promovida por el Ayuntamiento de Muros de Nalón

La matanza de perros vagabundos en el municipio asturiano de Muros de Nalón, donde, según el testimonio de varios vecinos, se calcula que en el último año han sido abatidos a tiros de escopeta medio centenar de canes, ha originado airadas protestas de asociaciones protectoras de animales contra los responsables de este ayuntamiento marinero, próximo a Avilés.

La mayor parte de estas acciones han tenido por escenario la localidad de San Esteban de Pravia, situada junto a la desembocadura del río Nalón. La primera batida contra estos perros, acordada por la Junta Municipal de Sanidad en agosto del pasado año, contó con la autorización del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona) y fue realizada por un guardia municipal y dos vecinos de Muros. El secretario del ayuntamiento explicó que esta medida se adoptó "tras varias gestiones infructuosas con la Sociedad Protectora de Animales de Oviedo, que no respondió a nuestros requerimientos de colaboración"."En el ayuntamiento", agregó el funcionario, "estábamos desbordados por la cantidad de denuncias y quejas presentadas por los vecinos, quienes protestaban por los destrozos ocasionados por los perros, que llegaron a matar a más de 200 gallinas y varios conejos, e incluso intimidaron en ocasiones a algunas personas", afirmó.

En el expediente abierto en el Ayuntamiento de Muros se recogen todas las gestiones realizadas hasta ahora por la corporación municipal para resolver este caso. Así, una vez que la Junta Municipal de Sanidad descartó la posibilidad de los envenenamientos se formularon consultas en la Delegación del Gobierno en Asturias, desde donde se remitió al Ayuntamiento de Muros a la Delegación Provincial del Icona, organismo que facilitó finalmente una autorización temporal para efectuar la primera batida, hace un año. Según el alcalde" Laureano Díaz, entonces no protestó ningún vecino, pues la gente se quedó contenta al ver que por fin había desaparecido la plaga de perros vagabundos que teníamos en el concejo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de julio de 1984