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Reajustes al 'libro rojo' socialista

El reajuste programático sobre la OTAN será tratado como un asunto interno del partido socialista. Esto se debe -según fuentes de dicha organización política- a que las decisiones respecto a la no integración de España en la OTAN fueron adoptadas por un congreso del PSOE; no figuraban, en cambio, en el programa electoral, cuya oferta consistía en que el Gobierno socialista trabajaría para lograr "un mayor techo de autonomía para España en la Alianza Atlántica", desvinculándola provisionalmente, en el plano militar, del bloque del Atlántico norte.Como medida inmediata -añadía el programa electoral de 1982-, "se congelarán las negociaciones para la integración en la organización militar". El referéndum anunciado por el PSOE sobre esta cuestión quedaba para un segundo momento, según precisaba el programa, y es la promesa que el Gobierno dice que va a mantener de cara a la sociedad.

El Gobierno llevará las líneas generales del proceso, pero la argumentación será un asunto del partido, a fin de lograr el consenso interno suficiente -en un primer paso- para que el 30º congreso acepte un cambio de las posiciones establecidas en el anterior y para trasladar después ese debate al conjunto de la sociedad. Éste será el más importante reajuste programático del PSOE, además de constituir la única rectificación que será aceptada públicamente como tal

Además de esta rectificación de un acuerdo del congreso socialista, el creciente pragmatismo que se observa en las filas del PSOE pasa ya por considerar al programa electoral de 1982 como el libro rojo del PSOE y, por tanto, destinado a sufrir una suerte similar a los de sus conocidos antecedentes: se habría convertido en una filosofía inspiradora y no en un conjunto de recetas a seguir.

Existe, por otra parte, un amplio reconocimiento de que el discurso político de Felipe González está agotado y de que el reajuste del Ejecutivo se encontraba vinculado a un cambio de imagen. De ahí la extendida idea de realizar esa modificación a mitad de la legislatura. Del concepto del cambio, que simbolizó la primera etapa, parece que se pasará a acentuar la de modernización; y de las indefiniciones en política exterior, los propósitos del Gobierno se dirigen hacia la rotunda afirmación española en el escenario europeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de julio de 1984