Tribuna:TRIBUNA LIBREBarcelona podía ser inglesaLa calle más importante del mundoTribuna
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El problema de Gibraltar

El catedrático de Lógica de la Universidad de Barcelona don Jesús Mosterín nos ha dejado perplejos a todos, al menos a mí, al descubrir en pleno siglo XX que Gibraltar no constituye un problema.Parece ser que desde 1704 los españoles nos hemos empeñado en ver un problema que, en realidad, no existe. Porque si Gibraltar no representa, según el profesor Mosterín, un problema histórico, ni jurídico, ni geográfico, ni estratégico-militar, ni económico-social, ni político, ya me dirán ustedes qué tipo de problema puede representar Gibraltar. Ninguno. En buena lógica del absurdo, en estas condiciones, Gibraltar es que no existe.

Permítame usted, profesor, que, con el mayor respeto, discrepe. Que un catedrático de Lógica nos explique que Gibraltar no representa un problema histórico, basando esta afirmación en que el último que la conquistó por la fuerza de las armas es su propietario, me parece una ligereza cuando menos.

Primero, por el desconocimiento histórico del suceso. Gibraltar no fue tomado en una guerra España-Reino Unido ni capitulé la ciudad ante ningún representante de la reina de Inglaterra.

Gibraltar fue tomado por una flota de mercenarios que defendía los pretendidos derechos a la corona de España del archiduque Carlos.

Una vez que la ciudad se rindió y se firmaron las capitulaciones, se izó el pabellón inglés.

En el archivo histórico del Ayuntamiento de San Roque se conservan las capitulaciones, cuyo artículo 5º dice textualmente: "A la ciudad y sus moradores, soldados y oficiales de ella que quieran quedarse, se conceden los mismos privilegios que tenían en tiempos de Carlos II. La religión y todos los tribunales quedarán intactos, y sin conmoción, supuesto que se haga el juramento de fidelidad a la majestad de Carlos III como su legítimo rey y señor". El documento lo firma, por las fuerzas de ocupación del Pretendiente, Jorge Landgrave de Asia.

Posteriormente, cuando se aclama a la reina Ana de Inglaterra, la población se expatría y funda una nueva ciudad: San Roque.

¿Sabe el profesor Mosterín que la flota que conquistó Gibraltar venía de intentar tomar Barcelona? ¿Qué opinaría usted si, en vez de fracasar en su intento, toma Barcelona y se suceden los acontecimientos igual que con Gibraltar? Barcelona podía ser hoy inglesa. Esto, que para usted parece ser que no es un problema, para mí, que soy andaluz, sí lo sería.Por lo que se ve, la lógica del señor Mosterín sobre el dominio de las cosas es que éstas son del último que las consigue, independientemente de la forma en que se consiga. Esta teoría nos llevaría a decir que el fin justifica los medios.

Cataluña aún añora las libertades que perdió en la configuración del Estado unitario español. Ésa es la base del nacionalismo catalán. Con su lógica, explíqueles a sus alumnos que están en un error. Que no hay razón para que exista ese problema. Gibraltar es un problema histórico. Y jurídico.

El único título que puede exhibir el Reino Unido es el Tratado de Utrecht, tratado que, como todos sabemos, no ha cumplido nunca. Creo que esto no hará falta explicarlo también. Y no se puede aducir que es anacrónico pedir su aplicación y que no lo es para justificar la posesión de Gibraltar con el mismo.

El problema geográfico, por obvio, creo que no merece explicación. Basta con mirar un mapa.

Gibraltar es también un problema estratégico-militar. España está situada en el cruce de dos ejes: el N/S la convierte, dependiendo de la postura española, en puente natural entre Europa y África o en obstáculo entre ambos continentes.

El eje E/O la sitúa como paso obligado entre el Atlántico y el Mediterráneo. Estos dos ejes se cruzan en el Estrecho, y allí, señor Mosterín, se encuentra Gibraltar. Posiblemente sea esta zona una de las de mayor valor estratégico del mundo.

España, con un Gibraltar español (me refiero al territorio), puede controlar y dominar el Estrecho, la calle más importante del mundo. Esa posibilidad tan sólo, aunque no la ejerzamos o, como dice usted, no nos dejen ejercerla, es suficiente para potenciar nuestra política y darnos categoría mundial.Gibraltar es también un problema económico- social. Los que aquí vivimos sabemos mucho de eso. La paradoja de Gibraltar en este aspecto es que, siendo una colonia, colonizó a su entorno, convirtiendo al Campo de Gibraltar en colonia de segunda categoría.

Gibraltar representa un problema político, ya que no debemos forzar la voluntad de los gibraltareños actuales, los descendientes de los que fueron expulsados por la fuerza el 6 de agosto de 1704 vivimos en San Roque, pero recuerde que la ONU desautorizó el referéndum de 1967 y que no re conoce, el derecho a la autodeterminación en Gibraltar. Por algo será.

España no quiere convertir en españoles a los gibraltareños. España lo que quiere es recuperar la soberanía sobre el territorio.

Yo tengo que decir, porque no puedo dejarlo en el tintero, que artículos como el que comento, aun reconociendo a su autor el derecho que le asiste a escribirlo, no benefician en absoluto a la política exterior española.

Si miramos a nuestro alrededor, los países que llamamos fuertes, con influencia, tienen una política exterior sin fisuras. Gobierno y oposición, todos, van a una.

Nuestro problema es que cualquiera da consejos y opina en este tema. Es una pena que, amparándonos en el derecho de expresión, contribuyamos a debilitar la posición española en los foros internacionales. Lo que no hagamos nosotros por nosotros mismos, no esperemos que lo haga nadie.

Una apostilla final. No crea usted, profesor, que Gibraltar tiene actualmente más autonomía que algunas de nuestras comunidades autónomas; que Cataluña, por ejemplo.

Eduardo López Gil es alcalde de San Roque (Cádiz).

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 09 de abril de 1984.

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