El mítico restaurante parisiense Lasserre ha perdido una estrella en la ‘Guía Michelin”
Hasta el próximo día 14 de este mes de marzo no se pondrá a la venta la Guía Michelín de 1984, pero la noticia-bomba del año en el mundo de la gastronomía ya no es un secreto para nadie en París: el restaurante Lasserre ha perdido una de sus tres estrellas. El acontecimiento es de talla histórica para quienes se interesan por la calidad de vida del paladar. Si viviera André Malraux, el autor de L’Espoir, que comía más o menos, a diarió, en Lasserre, seguramente pronunciaría un discurso con su voz de chatarra trágica.La Guía Michelin, elaborada para que los viajeros encuentren solución a todas sus necesidades o problemas, es sobre todo la máxima autoridad gastronómica mundial. Conseguir tres estrellas en la Guía Michelín es para un restaurante como para un escritor conseguir el Premio Nobel, y ser desestrellado es como ponerse de luto.
Lasserre, el palacete-restaurante parisiense que para algunos expertos en la cuestión -con sus mollejas de ternera, sus vinos y su marco sublime- es el mejor restaurante del mundo, ha desafiado todas las evoluciones de la cocina de las últimas décadas sin que sus tres estrellas fueran afectadas.
Pero este año, los misioneros de la Guía Michelín, una docena, que durante todos los días del año, recorren los restaurantes del país anónimamente espiando, cualquier variación, se han atrevido a lo que nadie imaginaba.
El otro evento del año es la, subida al estrellato máximo de un chef que se instaló hace sólo dos años, Se llama Joel Robuchon, su restaurante es Jamin, sólo tiene 39 años, se le considera como el mejor cocinero de París y además,- desde su ascensión fulgurante, figura ya como el más joven triestrellado de todos los tiempos.


























































