CATALUÑA

Las instalaciones de los inmuebles derruidos por una explosión de gas fueron revisadas el 22 de febrero

La única hipótesis que barajan los técnicos sobre el derrumbamiento de dos inmuebles en la calle Cristóbal Moura, de Barcelona, que ocasionaron en la madrugada de ayer la muerte a dos personas, es el de la explosión de gas. El titular del Juzgado número 6, César Plana, dirige las investigaciones. La compañía Catalana de Gas y Electricidad, SA, facilitó ayer al Ayuntamiento de Barcelona un informe sobre la situación de su servicio en las viviendas siniestradas al que se acompañan fotocopias de los certificados de comprobación de las instalaciones, firmada el pasado día 22 de febrero.

Según los certificados de comprobación de las instalaciones de gas correspondientes a los inmuebles números 237 y 239 de la calle Cristóbal Moura, cuyas obras fueron realizadas por la empresa autorizada Gas Instalaciones y Proyectos, cada una de estas viviendas disponía de cocina y calentador, de los que sólo estaban en servicio las respectivas cocinas. En el comunicado hecho público por Catalana de Gas se afirma "que las instalaciones de las viviendas siniestradas estaban comprobadas y en orden", aunque no queda suficientemente explicita la situación exacta de los aparatos que, según el mismo texto, puede ser catalogada como de ajustada o no. En el primer caso, al efectuarse la comprobación se conectan los aparatos y se dejan en estado de servicio. En el segundo supuesto, la compañía deja cerradas las llaves de paso (montante, contador y tomas) y advierte al usuario de que no puede hacer uso del servicio hasta haberse realizado el ajuste.En las horas que siguieron a la explosión, diversos vecinos afirmaron que la compañía les había advertido de la necesidad de cambiar los quemadores de los aparatos domésticos antes de ponerlos, en funcionamiento. Este extremo, según fuentes municipales, fue confirmado en el mismo lugar por los técnicos de la compañía que acudieron de inmediato a la calle Cristóbal Moura. Sin embargo, en una conferencia de Prensa celebrada ayer por la mañana, el teniente de alcalde Raimon Martínez Fraile aseguró que los bomberos que participaron en el socorro de las víctimas pudieron comprobar que existía presión de gas en las tuberías de los inmuebles por lo que procedieron al cierre de las espitas.

El alcalde, Pasqual Maragall, anunció la firme decisión del consistorio de llegar hasta el fondo y pedir responsabilidades a quien corresponda.

El balance final del derrumbamiento de las dos viviendas es de dos muertos, Pasqual Pastor Arnal, de 70 años, y Esteban Molina Badia, de 26 años, y nueve heridos, todos ellos ya dados de alta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de marzo de 1984.

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