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"Andalucía no puede apostar su futuro a la agricultura"

Edward Malefakis, profesor de Historia de Europa en la universidad de Nueva York y significado especialista mundial en la socioeconomía del sur de Europa, ha sido uno de los participantes en las jornadas sobre la Tierra organizadas por el Ayuntamiento de Jerez. No se lleva una gran opinión sobre la ley de Reforma Agraria: "Andalucía necesita un desarrollo multidireccional. Aunque el campo andaluz sea potencialmente rico, Andalucía no puede apostar su futuro a la agricultura. Creo que no es demasiado el dinero que se va a invertir en esta reforma, pero aunque no sea mucho, creo que tendría mejor utilización en tareas de infraestructura.

Edward Malefakis, hijo de emigrante griego, se siente interesado por la socioeconomía del sur de Europa tanto por su origen como por una casualidad: "Un profesor me recomendó España y Andalucía para mi tesis de fin de carrera. Desde entonces, me he especializado en esos temas".Su especialización ha dado lugar a muchos viajes a Europa, y entre ellos uno, en el año 1978, en el que tomó parte de la primera ocupación de una finca llevada a cabo desde la guerra civil, junto a Bornos: "Me sentí un poco utilizado, pero no es cosa de hablar de ello ahora. Me quedo con lo positivo, y lo positivo es que me permitió conocer de cerca la situación de Andalucía".

Ahora ha podido verla de cerca otra vez, a través de estas jornadas organizadas por el Ayuntamiento dé Jerez: "Ha sido de verdad interesante, porque ha participado todo el espectro. Se han podido escuchar todas las opiniones. Sólo ha faltado la Junta de Andalucía, y creo que ha sido un error por parte de ellos no venir, a pesar de estar invitados. Su ausencia puede ser un reflejo de que la crisis interna que sufren es muy seria. Según he podido saber, no tienen una idea muy concreta de qué hacer con su proyecto de reforma agraria, de hasta qué punto ceder en el Parlamento a la derecha o a la izquierda".

Él mismo no es un gran entusiasta del proyecto de ley de Reforma Agraria, en torno al cual se han tejido las controversias más importantes de Ias jornadas: "No sé si la Junta se ha dado exacta cuenta de que el verdadero desafío de Andalucía es conseguir un desarrollo multidireccional, imaginativo, complejo, variado. Creo que un plan destinado a mejorar un sector como el agrícola no es lo más indicado. Aunque el campo andaluz es rico, está claro que no puede convertirse en el salvador de la economía de una región atrasada como es Andalucía".

"Lo triste para Andalucía", prosigue, "es que necesita ese plan de desarrollo multidireccional cuando el resto del país está en crisis y puede recibir muy pocas ayudas. Esa es su tragedia actual. Pero no hay que ser pesimistas en todo. Quizá si los andaluces miran a otros puntos del sur de Europa verán que no son los que peor estan. El Messogiorno italiano está peor, Grecia está peor, y sobre todo

Portugal, que me temo se encamina ya abiertamente hacia el Tercer Mundo, con difícil salvación, Andalucía ha sufrido la maldición del Sur con menos intensidad y va a sobrevivir".

"Incluso, comparando con la situación de hace cinco años", añade Malefakis, "creo que Andalucía sigue siendo una región que está retrasada en relación con el resto de España, pero que en nivel relativo ha podido incluso ganar terreno respecto a otras regiones".

El fantasma de la reforma agraria

Encuentra una posible virtud en la ley de Reforma Agraria: "Puede vaciar de significación a la expresión reforma agraria, que tiene tanta fuerza emocional y simbólica; puede, por así decirlo, enterrar ese fantasma. Pero puede ocurrir que dé lugar, por contra, a una polarización peligrosa de la sociedad andaluza. De momento, empieza a haber nuevas agitaciones entre los jornaleros, y a los propietarios les ha puesto muy en guardia, les ha creado un enorme recelo a invertir".Sin embargo, de las dos posibilidades se queda con la más optimista: "A pesar de las ocupaciones de fincas, no me parece que entre los jornaleros haya un gran estado de excitación; esas ocupaciones pueden corresponder más bien a estrategias sindicales. En cuanto a los propietarios, creo que no pueden quejarse mucho ante la moderación de la ley. Creo que esa moderación es tal que en ningún caso cabría temer un sabotaje de la derecha si ésta hiciera un análisis racional del proyecto. Además, las informaciones que he recogido aquí apuntan a que, tras el paso por el Parlamento andaluz, la ley será más moderada todavía".

Hace falta un cambio global

Insiste en su mayor crítica a la ley: "Puede desviar la atención del cambio global que hace falta aquí. Temo que lanzar esta ley supone que se está mirando al pasado más que al futuro. A un palado en el que había un 67% de mano de obra activa en el campo, mientras que ahora está en un 22%; a un pasado en el que existían dos figuras, terrateniente y jornalero, irreconciliables. Ahora esos clichés subsisten, pero en muy pequeña medida".Edward Malefakis cree que "en el campo andaluz, como en el resto de la sociedad española, se ha avanzado hacia el realismo, hacia el posibilismo, y cada vez se rechazan más las soluciones milenarias, cada vez se considera menos al que está enfrente como el diablo encamado, cada vez hay relaciones más modernas. Hace 50 años era necesaria una reforma agraria porque la situación era distinta. Además, entonces, una reforma hubiera podido proporcionar lo que entoces buscaban las familias del campo: una economía de supervivencia".

"Ahora", añade, "todo está orientado a un consumismo que no puede satisfacer una reforma agraria clásica. Hay que ir a una explotación más moderna, ligada con un desarrollo general. Tal y como he visto las cosas, la Junta no va a gastar demasiado dinero en este proyecto, más que nada porque no lo tiene; pero, gaste lo que gaste, creo que tendría mejor destino en obras de infraestructura, que sí son la base que puede tirar de un desarrollo armónico de todos los sectores".

Proyecto controvertido

Apoya sus criterios en los que ha recogido: "No es sólo mi idea. Creo que está claro que el proyecto está muy controvertido desde todos los puntos del espectro, salvo el que ocupa la propia Junta, que, si tenemos que guiarnos por el síntoma de la caída de su presidente y de la ausencia de sus representantes en unas jornadas de esta envergadura, tampoco lo tiene muy claro"."Es muy importante que Andalucía tenga su propio gobierno", finaliza, "capaz de institucionalizar las necesidades de Andalucía, pero dada la escasez de recursos con que cuenta creo que esta iniciativa no era la mejor que se podía abordar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de febrero de 1984

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