Principio de acuerdo para levantar la mayor suspensión de pagos textil

La empresa Hilados y Tejido Puigneró, líder del sector textil algodonero español, ha llegado en los últimos días a un principio de acuerdo con sus principales acreedores, que supondrá el levantamiento de la suspensión de pagos. El expediente de suspensión fue presentado el 19 de mayo del año pasado. El pasivo, según el posterior dictamen de los interventores ascendía a 10.905 millones de pesetas, lo que constituía el mayor percance mercantil en la historia del sector. El pasado 10 de enero se llegó al convenio formal de acreedores de la suspensión personal de los hermanos Rosendo y José Puigneró (con deudas de 99 millones), aprobado por unanimidad. Ello constituye un precedente de lo que a buen seguro ocurrir con el percance de su empresa dado que la suspensión de los propietarios de la empresa fue consecuencia de la de esta última, por los avales que le habían otorgado.El acuerdo de principio al que ha llegado ahora Puigneró con sus principales acreedores -fundamentalmente, bancarios- se limita al período durante el cual se satisfarán las deudas, que se establecerá en torno a los diez años. Aún no se ha concretado si los pagos se harán proporcionalmente o en cantidades ascendentes.

La junta de acreedores se convocará dentro del mes de marzo, para proponer el convenio. Dado que el número de perjudicados supera los dos centenares, se prevé que el procedimiento deberá ser por escrito. Si no fuera así, la suspensión podría levantarse en el corto plazo de tres o cuatro semanas. Pero dada la existencia de un amplio número de acreedores, que deben ser consultados sobre su adhesión al convenio, se calcula que éste tarde aún unos meses -tres o cuatro- en ser aprobado. Pese a lo complejo del procedimiento, lo cierto es que la concentración de Ia mayor parte de las deudas en unos pocos acreedores, y el ya expresado consenso de éstos en llegar al convenio, ofrecen pocas dudas sobre el desenlace del asunto.

El convenio a que se llegó recientemente en la suspensión de pagos personal de los hermanos Rosendo y José Puigneró es, efectivamente, un adelanto de lo que sucederá con el de su empresa. Su texto indica que "se ha tenido en cuenta que todos los acreedores ordinarios de esta suspensión también lo son por los mismos débitos" en la de la empresa, "siendo en la mayoría de casos esta sociedad deudora principal y don José y don Rosendo Puigneró Sargatal deudores por aval".

Por dicha razón, el convenio de la suspensión personal establece "que todos los acreedores empezarán a hacer efectivos sus créditos a través de dicha compañía (Hilados y Tejidos Puigneró) y en la forma de pago establecida en el convenio que, en su caso, se apruebe en el expediente de suspensión de pagos de la misma". En resumen, la suspensión de los hermanos Puigneró se debía a los avales que éstos habían otorgado a la compañía, y el convenio a que se ha llegado en su percance forma parte del acuerdo general básico entre los principales acreedores y la empresa, y prefigura el inminente convenio de acreedores en la suspensión de esta última.

Los principales acreedores de Hilados y Tejidos Puigneró son la Caja Rural Nacional (1.200 millones), Hacienda (1.051 millones), la Cooperativa Agrícola de Jaén (603), la Seguridad Social (492) y un grupo de bancos (Saudí, Progreso, Banesto, Bilbao, Sabadell) y cajas (Madrid, Barcelona, Navarra, Pensiones y Álava) que suman en conjunto 1.400 millones de pesetas.

La situación de la empresa, que sufrió el año pasado un fuerte estrangulamiento en su tesorería provocado por la necesidad de importar materia prima del exterior -más cara que la de producción nacional-, lo que le condujo a la suspensión, es bastante mejor a la que registró en dicho momento. La incorporacíon de una nueva gerencia profesional ha sido elemento fundamental en la mejora de la gestión de la empresa, hasta ahora de estructura y dirección estrictamente familiares. En el ejercicio de 1983, Hilados y Tejidos Puigneró ha facturado por encima de los 13.000 millones de pesetas y ha obtenido beneficios de varios centenares de millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de febrero de 1984.

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