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Barrionuevo elimina del Ministerio del Interior a los hombres de Sanjuán, para crear su primer equipo, de plena confianza

El ministro del Interior, José Barrionuevo, está realizando en estos días una profunda remodelación en su departamento, con la que, pretende consolidar un equipo de trabajo homogéneo y de confianza con vistas a sacar al departamento de la situación caótica que viene padeciendo desde sus comienzos, motivada esencialmente por las diferencias de criterios y los enfrentamientos entre miembros del equipo de mando y por la permanente situación de conflicto del Cuerpo Superior de Policía. Barrionuevo ha informado ya al Gobierno de la sustitución de Rafael del Río al frente de la Dirección General de la Policía. El nuevo responsable policial, caso de que no se produzcan presiones de última hora, será el hasta ahora gobernador civil de Alava, Jesús García-Villoslada (inspector de Trabajo en excedencia), para persona ajena a la corporación policial que va a acceder al cargo.

Barrionuevo, que es también inspector de Trabajo en excedencia, está actuando en diferentes frentes para realizar la reforma: por un lado intenta eliminar la presencia dentro de las dist intas áreas del ministerio de los funcionarios que en su día fueron nombrados por el hasta hace pocos días subsecretario, Carlos Sanjuán, hombre de la confianza del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra. Sin embargo, en algunos casos no se está llegando al enfrentamiento, ya que posibles afectados se han adelatado a la operación y han presentado sus dimísiones a título personal, que continuarán en los próximos días.

Dimiten Linde y Valero

Enrique Linde, director general de Política Interior, y Juan Javier Valero, subdirector de Personal del ministerio, presentar on su dimisión en las últimas horas. Ambos están estrechamente vinculados a Sanjuan, aunque Linde ingresó en el PSOE con Francisco Fernández Ordóñez, con quien fue subsecretario de Justicia. No se descarta que en los próximos días dimitan también numerosos funcionarios policiales, también próximos a Sanjuán, que ocupan puestos técnicos en el ministerio. Entre ellos están los inspectores Mariano Briones, Amado Romero y José Luis López Esteban, este último ex jefe de seguridad del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).El segundo frente está centrado en el objetivo de consolidar un fuerte aparato de control de la Seguridad del Estado, para lo cual el ministro ha tenido que prescindir de su anterior responsable, Rafael Vera. El paso de Vera a la subsecretaría, operación que el gabinete de imagen del ministerio presenta a la vez como un ascenso y un reforzamiento de la política personal del titular del departamento, tiene otra interpretación bien distinta.

Dentro del Gobierno se le recomendó a Barrionuevo recientemente que prescindiera de Rafael Vera, cuya gestión al frente de los cuerpos de seguridad ha creado bastantes problemas al Ejecutivo. Barrionuevo aceptó disciplinadamente las instrucciones de sus superiores en el Gobierno, apartá a Vera del control policial y le situó en la subsecretaría, área burocrática del departamento. El día que Barrionuevo comunicó al Gobierno la salida que le daba dentro del Ministerio a Rafael Vera se produjeron ciertas reacciones irónicas entre miembros del Gabinete, algunos de los cuales aventuraron inminentes conflictos en la subsecretaría, que hasta la fecha no ha tenido grandes problemas.

La salida de Sanjuán y el traslado de Vera han sido aprovechados por Barrionuevo para íntentar crear su primer equipb propio de trabajo. Para ello ha recurrido a ciertos gobernadores civiles y a algunos funcionarios policiales que durante su mandato se han mostrado leales a su política. Estos son los casos de Julián San Cristóbal, ex gobernador civil de Vizcaya, que se ha encargado de la Dirección de la Seguridad del Estado, y de Jesus García-Villoslada, actual gobernadór civil de Álava, a quien situará en los próximos días al frente de la policía.

Un puente con Justicia

El Gobierno aconsejóa Barrionuevo que buscara entre la magistratura a una persona para ofrecerle el mando de la policía, nunca tan deteriorado desde que lo ejerce Rafael del Río, y concretamente le recomendó que contara con los servicios del actual gobernador civil de Tenerife, Eligio Hernández, juez en excedencia y hombre próximo al actual equipo de Justicia. Con ello se pretendía desde el Gobierno crear un puente con el Ministerio de Justica y procurar un entendimiento permanente, en los últimos tiempos afectado por la política de agresividad que ha ven¡do manteniendo contra este ministerió la actual secretaria general técnica de Interior, María del Carmen Briones, también inspectora de Trabajo.Eligio Hernández, candidato de la Moncloa, ha rehusado hasta ahora, al menos, tres nombramientos: subsecretario, director de la Seguridad del Estado y director general de la Policía. Las razones esenciales se desconocen, aunque es probable que comparta la preocupación con que, desde diferentes sectores del Gobierno y de la ejecutiva socialista, se está viendo la reforma de Barrionuevo. Estos sectores, que están a la expectativa, reconocen su inquietud sobre la nula formación jurídica de algunos de los nuevos responsables, base primordial, a su juicio, para gobernar las distintas áreas del Ministerio (el subsecretario, Rafael Vera, es aparejador, y el director de la Seguridad del Estado, Julián San Cristóbal, economista), y temen una ofensiva corporativa de la Policía en los próximos meses, de consecuencias no calculadas.

El tercer frente afecta directamente a los funcionarios policiales, especialmente a los del Cuerpo Superior de Policía, aunque también incluye el caso particular del teniente coronel de la Guardia Civil Guillermo Ostos, cuyo protagonismo en la lucha antiterrorista ha sido duramente criticado, por lo que va a ser también destituido. Barrionuevo ha optado, ante la inexistencia de un magistrado dispuesto a poner orden en la policía, por recurrir a uno de los gobernadores civiles vascos para su dirección, en este caso el de Álava, Jesús García-Villoslada.

La gestion de Del Río, hombre que hace unos meses retiró su inicial apoyo a Sanjuán para ofrecerle su lealtad a Rafael Vera, ha sido nefasta, a juicio de los sindicatos policiales, que le culpan del deterioro que ha sufrido en los últimos meses la corporación. Del Río,cuya salida será compensada con algún cargo dentro del ministerio, ha sido abandonado por los sindicatos y cuenta sólo con el apoyo de un mínimo sector de sus comisarios generales.

Las dos primeras destituciones policiales han sido las del secretario general, Jesús Merino, y la del comisario general de Seguridad Ciudadana, José Lorenzo Pérez Corredera. El primero ha sido sustituido por Carlos Julián García-Juarranz, asesor jurídico de Vera en la DSE, y el segundo está sin decidir, aunque podría ser nombrado para el cargo una persona ajena al Cuerpo Superior de Policía, probablemente un mando de la Policia Nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de febrero de 1984

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