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Gente

Raúl Cascallana,

joven leonés que comienza a tener amigos entre los fabricantes japoneses, ha inventado una bicicleta anfibia que puede ser utilizada tanto en el ámbito deportivo como para atravesar ríos y ensenadas. Además piensa fabricarla en tres modalidades: una con elementos móviles de acción manual, otra con una bomba hidráulica que mecaniza el sistema y una tercera con un motor que sustituye a los pedales. Con este último sistema, la bicicleta podrá alcanzar los 100 kilómetros por hora (lo que no parece aconsejable, vamos), y en el agua, los 20 nudos. La noticia no habla de cómo guardar el equilibrio sobre las aguas fluviales en bicicleta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de febrero de 1984