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El asesinato del teniente general Quintana Lacaci

El silencio de HB contrasta con la preocupación de los partidos vascos

Los partidos políticos vastos confían en que el atentado que se cobró la vida del teniente general Quintana Lacaci no influya en la próxima campaña electoral. A excepción de la coalición abertzale radical Herri Batasuna, todas las fuerzas políticas de la comunidad autónoma han condenado tajantemente el atentado contra el militar, en situación de reserva activa.Tras destacar la "macabra coincidencia" de atentados de tal calibre con los períodos electorales, la mayoría de los partidos del espectro político vasco apela a la madurez ciudadana para que reaccione positivamente y, a la vez, destaca la presencia de las instituciones democráticas como principal aval de la normalización vasca.

La intención de "distorsionar al máximo" la realidad política del País Vasco era ayer una constatación de los principales partidos políticos de la comunidad autónoma. A nadie se le oculta que en anteriores períodos electorales el fenómeno de la violencia ha tenido un papel tan estelar que ha llegado a conseguir, en ocasiones, camuflar otros problemas cotidianos del País Vasco.

El presidente del Gobierno vasco, Carlos Garaikoetxea, expresó el deseo de que "este crimen no perturbe el clima electoral" que se ha iniciado ya en el País Vasco. Un portavoz del Partido Nacionalista Vasco (PNV) señaló: "En períodos electorales siempre echan cadáveres en las urnas".

La presencia de las instituciones en el País Vasco durante los últimos cuatro años es un factor que "a juicio de Euskadiko Ezkerra influye en la credibilidad de los ciudadanos vascos en una determinada vía política, la estatutaria, para resolver los problemas de Euskadi".

En ese sentido, Mario Onaindía, secterario general de EE, reconoció que quienes cometen un atentado corno el perpetrado en Madrid contra el teniente general Quintana Lacaci sólo pretenden ocultar los verdaderos problemas del pueblo vasco, como la crisis económica y el paro, a la vez que intentan situar en primer plano un debate, como la alternativa KAS, que ya está superado por la mayoría del pueblo vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 1984