Reforzado el dispositivo policial en torno a Manila
Las autoridades filipinas incrementaron ayer las fuerzas de seguridad, policías y soldados, que impiden la, entrada en Manila a los miles de seguidores del asesinado dirigente de la oposición Benigno Aquino, que pretenden concluir en la capital una marcha de protesta contra el referéndum celebrado el viernes. Ese mismo día y el sábado, 33 personas resultaron muertas en enfrentamientos armados entre soldados y guerrilleros comunistas. Guerrilleros pertenecientes al Nuevo Ejército Popular asaltaron varias decenas de localidades con el fin de hacer fracasar el plebiscito, según fuentes oficiales. La mayoría de los ataques se llevó a cabo en la isla de Mindanao, según las mismas fuentes, que cifran el número de bajas en 22 guerrilleros, 6 soldados, 2 policías y 3 civiles. En algunas localidades no se pudo votar porque fuerzas paramilitares, según el gobernador, se apoderaron de las urnas.
Mientras, continúa el bloqueo en las afueras de Manila de los casi 30.000 seguidores de Aquino que pretenden llegar hasta el aeropuerto donde cayó asesinado el dirigente de la oposición para protestar contra el referéndum que consagrará cuatro reformas, la más destacada de las cuales es la reimplantación de la vicepresidencia.


























































