La pertenencia a la masonería sigue siendo pecado grave para la Iglesia
La Santa Sede precisé ayer que los católicos que se adhieren "a las asociaciones masónicas, se encuentran en estado de pecado grave y no pueden acceder a la santa comunión". Esta precisión, publicada por la congregación para la doctrina de la fe, por orden del papa Juan Pablo II, se refiere a las dudas suscitadas por el nuevo código de derecho canónico.La declaración vaticana añade que se mantiene "el juicio negativo de la Iglesia en lo que se refiere a las asociaciones masónicas, ya que sus principios siempre, han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por ello la adhesión a las mismas que da prohibida".
La declaración vaticana precisa además que "no corresponde a la autoridades eclesiásticas locales e pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con juicio que implique derogar cuanto está establecido".


























































