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Crítica:

La obra pujante y visual de Silvestre Revueltas

Vino a dirigir la Orquesta Sinfónica de RTVE el mexicano Luis Herrera de la Fuente, que comenzó su carrera en 1945 junto al grupo Nuestra Música, en el que formaban, con los mexicanos, los exiliados españoles Adolfo Salazar, Rodolfa Halffter y Jesús Bal y Gay. Herrera desarrolla una normal carrera internacional, y su visita a España parece lógica, más aún si nos trae algunos pentagramas de su país.En este caso se trató de las danzas de La noche de los mayas, procedentes de la película de Chano Urreta, con cámara de Gabriel Figueroa, rodada en 1939, es decir, un año antes de la muerte de Revueltas. Personalidad atractiva donde las haya, fue cantada por Pablo Neruda y evocada por Rafael Alberti.

Orfesta Sinfónica de RTVE

Director: Luis Herrera de la Fuente. Solista: Rafael Orozco. Obras de Revueltas, Schumann y Chaikovski.Teatro Real. Madrid, días 23, 24 y 25 de noviembre.

El mismo Silvestre Revueltas -que compuso canciones y inúsica instrumental sobre Federico García Lorca- se autodefine cuando dice: "Mis ritmos son pujantes, dinámicos, táctiles, visuales; pienso en imágenes que son acordes en líneas melódicas y se mueven dinámicamente".

Lo que convendría para las danzas escuchadas ahora, tocadas quizá de ese cierto superficialismo tan generalizado en los trabajos cinematográficos.

Herrera de la Fuente y los radiotelevisivos, con buen cortejo de percusiones, hicieron una versión directa y convincente de este nacionalismo particularizado que cultivó, a través de sus diversas etapas creadoras, Silvestre Revueltas.

Tenía interés escuchar de nuevo a Rafael Orozco, el pianista que representa la actitud de toda su generación. Protagonizó el Concierto de Schumann, página que, más que otras, permite interpretaciones bastante diversas, según se parta de un concepto de fantasía, de unas posibilidades virtuosistas y estructurales de gran rigor, o de una suerte de ensoñación que aquilata los matices, enlentece los tiempos y suaviza también el orden rítmico.

En la memoria de todos están ejemplos inclinados hacia una u otra manera. La de Rafael Orozco posee, en principio, una virtud: su carácter de síntesis. Las diversas posibilidades son asumidas e integradas en un total de enorme pujanza, firme construcción y poesía sin desmán.

Como la técnica es formidable, el maduro pensamiento de nuestro pianista se realiza en su entera plenitud hasta conseguir una versión preciosa y, aún más, avasalladora, irresistible.

La colaboración del maestro Herrera y los profesores de la RTVE fue correcta, y el éxito de todos, muy grande. Se redondearía con la interpretación de la Quinta sinfonía de Chaikovski.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de noviembre de 1983