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Serra admite, que algunos militares desean más autonomía para el Ejército

El ministro de Defensa, Narcís Serra, admitió ayer que en las Fuerzas Armadas existen sectores partidarios de lo que él calificó como "un mayor autonomismo" en sus relaciones con el poder civil. Hablando ante el Grupo Parlamentario Socialista en sesión, a puerta cerrada, el ministro aseguró que no existe malestar en el Ejército ante la proyectada reforma de las capitanías generales, y posteriormente dijo a la prensa que existe una total, tranquilidad en los cuarteles.La existencia de tendencias autonomistas en el seno dé la Fuerzas Armadas parece constituir una de las principales preocupaciones del titular de Defensa, según la interpretación posterior de algunos diputados socialistas, ante cuyo grupo parlamentario explicó Serra el proyecto de ley de reforma del servicio militar. Este proyecto recibió numerosas críticas, en ocasiones en tono algo airado, por parte de los diputados y senadores del PSOE.

Leyes y reglamentos

Estas críticas se centraron, básicamente, en lo que el senador Joaquín Ruiz Mendoza definió gráficamente con una frase de Romanones: "Hagan ustedes la ley, que yo haré el reglamento". Los parlamentarios socialistas estimaron que el proyecto de ley tiene un alcance excesivamente genérico y deja el desarrollo de la normativa a un posterior decreto emanado del Ministerio de Defensa, sobre el que apenas cabrá realizar un control parlamentario.Entre otras cosas, -el ministro afirmó que nunca será posible que más del 50% de los soldados que realicen el servicio militar lo hagan en sus regiones de origen, a causa de necesidades militares que calificó como fácilmente comprensibles. También consideró imposible rebajar el tiempo del servicio militar a_menos de 12 meses: "Estamos ya en los mínimos europeos", dijo.

José Miguel Bueno, miembro de la mesa de la Comisión de Defensa, parlamentario salmantino, fue uno de los que más críticas concretas expresaron al proyecto, tras quejarse de que una vez más llegaba una ley al grupo después de ser aprobada en Consejo de Ministros, y no, como se prometió en su momento, en la fase de anteproyecto. Entre otras cuestiones, Bueno criticó la falta de atención a la formación democrática y cultural del soldado, la regulación del voluntariado especial y del servicio civil sustitutorio y la duración del servicio militar.

Ante las cuestiones planteadas, el ministro invitó a los miembros de la Comisión de Defensa del grupo socialista a mantener reuniones con técnicos de su departamento para plantear, en su caso, las modificaciones a que hubiere lugar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 1983