Un extraño en la habitación del presidente

La visita del presidente Felipe González se ha coloreado con una anécdota casi increíble y típicamente italiana. En el Gran Hotel de Roma, donde se ha hospedado la delegación española, la habitación reservada para el presidente y su esposa llevaba tres días vacía y cerrada a cal y canto por motivos de seguridad. Pero en la noche del jueves, víspera de la llegada de Felipe González, uno de los encargados de la vigilancia de las habitaciones destinadas a los representantes españoles advirtió con asombro que en la habitación del presidente había un hombre.Lo descubrió viendo cómo se abría una puerta y una mano colocaba en la manilla la lista para el desayuno. Eran casi las dos de la madrugada. Despiertan al embajador español, Jorge de Esteban, quien se pone inmediatamente a investigar. Resultado: el portero del hotel, tras una suculenta propina, había dejado dormir a un señor que no había encontrado habitación en el hotel. Se justificó diciendo: "Como estaba vacía pensé hacerle ese favor". Lo curioso es que se había insistido, por motivos de seguridad, en que el presidente Felipe González y su esposa se alojasen en el Gran Hotel en vez de en la residencia española, como hubiese preferido el embajador.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 14 de octubre de 1983.

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