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CASTILLA Y LEÓN

Dos policías fueron asesinados en Burgos durante una operación para liberar a un preso común a quien custodiaban en el hospital

Dos policías nacionales resultaron muertos, y un tercero herido, a consecuencia de los disparos efectuados por dos individuos que entraron armados en el Hospital Provincial de Burgos y lograron llevarse al preso común Rafael Bueno, que se encontraba internado en el centro médico, convaleciente de unas heridas. Los tres agentes custodiaban la habitación del recluso, y fueron alcanzados por los disparos en la cabeza y en el cuerpo.

El suceso se produjo a las 12.00 horas de ayer, cuando los dos individuos, ayer no identificados aún, vestidos con batas blancas, se presentaron en la habitación donde se encontraba el recluso Rafael Bueno y, sin mediar palabra, dispararon sobre los tres policías que le custodiaban.A consecuencia de los disparos fallecieron en el acto Jesús Postigo, de 44 años, y su compañero Raúl Santamaría, de 32. Resultó herido, no de gravedad, el tercer policía, Sabino Quintano, que consiguió salvar la vida parapetándose tras una columna de la habitación. En el tiroteo se produjeron más de una treintena de disparos, y de ellos al menos cinco fueron efectuados por los agentes. Uno de los dos policías fallecidos fue rematado de un tiro en el cuello cuando ya se encontraba en el suelo.

Efectuada la agresión, los dos individuos, uno, de los cuales portaba dos armas, cogieron a Rafael Bueno e, intimidando al personal del centro que se encontraba por los pasillos, salieron a la calle por la puerta principal, montándose en un automóvil e iniciando la huida hacia la carretera de Arcos, ruta que en laza con la Nacional I y la de Valladolid. El coche fue hallado por la tarde cerca del hospital, con una matrícula diferente de la que llevaba cuando fue utilizado para la huida.

Todo planificado

Todo se produjo en cuestión de minutos y, según evidencian los detalles, con una perfecta planificación. "Eligieron hasta el día", señalan en comisaría. "Ellos debían de saber muy bien que la Guardia Civil celebraba hoy su fiesta patronal y que las carreteras iban a estar mucho más despejadas".

Rafael Bueno, de 29 años, natural de Utrera (Sevilla), había ingresado en el Hospital Provincial el pasado día 10 a consecuencia de una herida profunda en el bajo vientre producida al clavarse una tijera de grandes dimensiones mientras trabajaba en el taller de vestuario del centro penitenciario. "Ahora vemos que lo que creíamos que era un accidente fue una acción provocada", señaló Martiniano Martín, director del centro, "¿pero quién podía pensar que alguien se clavase hasta la cruz una tijera industrial, de cortar cuero, así, fríamente y de forma premeditada?".

Por otra parte, ni el historial ni la personalidad del recluso hacían sospechar a los funcionarios de la prisión que éste tuviese fuera apoyos tan fuertes como para ,arriesgarse en una fuga semejante. "La verdad, nos ha cogido de sorpresa", señala el director. "Aquí tenemos reclusos de muy diversa clasificación, y cuando por ejemplo, algún grapo u otro interno considerado como peligroso ingresa en el hospital, nosotros damos las indicaciones pertinentes, pero en este caso no lo creímos necesario".

Rafael Bueno cumplía condena de 29 años por varias causas de robo y homicidio frustrado.

Respecto a la identidad de los cómplices en la evasión, ni el director ni la Policía tenían ayer ningún dato. Se trata, según testigos presenciales, de individuos de unos 25 a 30 años, que iban con la cara descubierta. Por otra parte, según funcionarios de comisaría, el recluso evadido debe de estar ya en buenas condiciones de salud.

La habitación en la que se hallaba el recluso se encuentra en el pabellón principal del hospital Provincial, dando a la calle y con unas condiciones de seguridad que, a juicio del médico de guardia, son "las máximas posibles", pero que, según comisaría, no son las más idóneas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de octubre de 1983