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Un grupo de extrema derecha participa en la administración de una ciudad francesa

Por primera vez, una representación significativa de un grupo de extrema derecha participará en la gestión de una ciudad francesa como consecuencia de la derrota, en Dreux, de la coalición mayoritaria gobernante de izquierda (socialistas y comunistas) frente a la oposición conservadora liberal, que, en esta ocasión, se unió al Frente Nacional (FN), partido minúsculo sensible a temas fascistas. El resultado de Dreux se valora más como una excepción que como el anuncio de una ola racista-fascista en Francia.Dreux es un pueblo cercano a París que desde 1977 estaba gobernado por los socialistas. En los comicios celebrados el pasado mes de marzo, los socialistas conservaron la administración de Dreux sólo por ocho sufragios de ventaja sobre el candidato de la derecha. Semanas después este resultado fue invalidado, y en los dos últimos domingos se celebró el nuevo escrutinio. Ya en la primera vuelta la izquierda sufrió un duro golpe, al conseguir sólo el 40% del electorado. Pero el gran acontecimiento de ese voto fue el destape de la extrema derecha, representada por el FN, que acumuló el 17% del electorado, tras una campaña basada en el racismo contra los inmigrantes.

Fascismo y racismo

El estampido fascista en Francia, como consecuencia del racismo, fue el tema de la movilización nacional animada por los socialistas y comunistas durante la semana, pasada. Sólo el presidente Mitterrand, respetuoso de la neutralidad de su magisterio supremo, quedó al margen de una campaña contra el racismo y el fascismo en la que intervinieron todos los jefes y líderes de la izquierda del país. Todo ello no bastó para que los electores de Dreux (16.000 personas) cambiaran de opinión. En la segunda ronda, anteayer, votó el 870 más del electorado que en la primera vuelta. Los socialistas y comunistas mejoraron el resultado del domingo anterior, pero el recuento definitivo acreditó al bloque integrado por la derecha y la extrema derecha, con el 55,33%.Esta derrota de la mayoría que gobierna el país ha resonado en Francia y en el extranjero, como consecuencia de la campaña espectacular desarrollada por los socialistas y comunistas, vertebrada en tomo a la defensa de las libertades y contra el fascismo. Pero nadie se atreve a afirmar que lo ocurrido en Dreux puede repetirse en el resto del país y que Francia, en consecuencia, viva las vísperas del peligro fascista. Dreux es un caso muy especial, y sería aventurado presentarlo como modelo del futuro político-electoral francés: en primer lugar, la población inmigrante, en esta ciudad, ofrece características específicas por su importancia.

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