_
_
_
_
Tribuna:
Tribuna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Sarajevo

Rosa Montero

Coja usted un jumbo en Nueva York, viaje rutinariamente hacia Seúl y reviente en algún lugar perdido del trayecto. Vivimos en un mundo desquiciado que se reparte la posesión del aire y que pone fronteras letales en el viento.Eran 269 personas. Volaban hacia Corea del Sur y tropezaron con las bombas. Ahora deben seguir volando, hechas pedazos, convertidas en angelitos de estadística. Mártires de la guerra fría, víctimas de catálogo. La guerra fría es sólo fría para aquellos dementes que nos mandan y que juegan a estrategias de despacho con sus cartografías militares. Pero la sangre de los muertos es caliente.

Dicen que el jumbo coreano invadió el espacio aéreo de la URSS. Quizá fuera un despiste o una avería. Me imagino a los pilotos de los cazas haciendo las advertencias de rigor en un ruso incomprensible, segundos antes de apretar el botón de la tragedia. Lo pulsarían sin un temblor de duda, sin una fisura de conciencia. A fin de cuentas, es lo que ordena el manual, pura rutina de defensa. La sociedad civil es un espejismo, una pamema. Gobiernos y ministros, todo filfa. En realidad, estamos en manos de un puñado de locos canallitas. Mortíferamente armados, obsesivos. La paranoia florece y retoña en ellos por momentos. Le llaman guerra fría, y en realidad no es más que un brote patológico.

ROSA MONTERO

RIDRUEJO, Pamplona

Sobrevolaron Sajalin, que es una base militar soviética. Qué importa la vida de dos centenares de civiles frente a sus malditos secretos tácticos, frente a la seguridad de esas bombas construidas a espaldas de sus propios ciudadanos. Los que han protestado no han sido los surcoreanos, por supuesto, sino Estados Unidos. Pobre Corea del Sur, simple pieza de ajedrez, triste ficha de este parchís suicida. Como todos.

Sajalin, Sarajevo. Coincidencia de letras y locura. Carl Sagan dice que en los últimos años han saltado varias veces las alarmas americanas antiatómicas. Puros errores que se descubrieron a tiempo y que no desembocaron en desastre. Pero la neurosis crece y crece, y llegará un momento en que nuestros locos no se detendrán a comprobar los datos y escupirán su acerada dosis de misiles. Sarajelin, y el mundo agonizando. Aquí estamos todos, indefensos, ganándonos la muerte día a día.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_