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Los problemas de un padre 'progre' y una hija mística

El resultado argumental responde a la siguiente sinopsis: un padre, abogado, separado de la esposa, de unos 40 años (cuyo papel representa Llorenç de Santamaría) y progre, educa a su hija en la laicidad, la lleva a una escuela activa que defiende el diálogo y la libertad de pensamiento, pero se encuentra de pronto con que sus planes pedagógicos producen unos resultados totalmente contrarios a sus propósitos educativos. La joven (una actriz desconocida) se ve enganchada en un lío religioso. El padre, respetuoso como es, no sabe hasta qué punto tiene derecho a entrometerse en la vida de su hija. Hay un hecho decisivo, que es la aparición en la vida sentimental de su hija de un cura (Pierre Audry), que es el profesor de religión. Este hecho le induce a corregir a la adolescente."De hecho se establece un debate sobre la actualidad de la religión", dice Bellmunt. "En el caso del cura, al margen de la relación sentimental que establece con la joven, hay dos visiones del personaje. Por una parte es el enemigo del padre, porque a través de su asignatura la seduce fácilmente. Es la contraposición entre el fastidio que supone la filosofía para los bachilleres y la religión como anécdota mucho más personal. Pero, por otra parte, no se trata de tal enemigo, puesto que las ideas del cura no son tan distintas a las del progre de 40 años, ya que es algo así como un cura crítico". El tema amoroso insinúa que el fracaso sentimental y religioso no está resuelto por la Iglesia.

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