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Cartas al director

La Gran Vía

La Gran Vía de Madrid, que por méritos propios es la gran vía de toda España y de sus visitantes, se está transformando paulatinamente en un triste espectáculo digno de cualquier país subdesarrollado.Juegos prohibidos (verdaderos timos) en plena calle y a cualquier hora del día, mendicidad denigrante y comercializada, prostitución, carteristas, venta ambulante, amén de todo tipo de extravagancias posibles. Todo ello se produce ante la inoperancia total -a las pruebas me remito- de nuestra Policía Municipal, a quien supongo le corresponde la misión de controlar y evitar estos hechos, que producen las consiguientes molestias para todos los transeúntes y un degradante efecto para nuestros visitantes, además del irreparable daño actual, y mayor a largo plazo, para todos aquellos que tenemos nuestros negocios en esta principalísima calle, que siempre nos ha servido de orgullo y por lo que, contribuimos a las arcas municipales con unos impuestos en consonancia con la misma.

Personalmente estoy aburrido de llamar al 092 denunciando continuos casos de degradación de ambiente. Se me contesta amablemente y hasta en algunos casos asisten al caso denunciado, pero esto no es así. Sinceramente, creo que es mucho más sencillo montar un servicio de vigilancia continua que evite estas prácticas ilegales, ya que si por tan simples motivos, además de molestos y denigrantes, no se les puede detener, sí se les puede echar, incomodar y, si es necesario, multar, pero para ello hace falta que algunos de esos aproximadamente 5.000 policías municipales que mantenemos reciban las órdenes oportunas. /

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