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Los alcaldes de importantes ciudades españolas reafirmaron en Rentería la defensa de la legalidad democrática

Los alcaldes de importantes ciudades españolas testimoniaron ayer su solidaridad al alcalde de Rentería, José María Gurruchaga, en un acto celebra. do en un hotel situado en los alrededores de esta localidad guipuzcoana. La reafirmación de la defensa de la legalidad democrática y las críticas a los partidos nacionalistas vascos dieron significado al acto de solidaridad con la primera autoridad municipal de Rentería, cuya dimisión exigen los partidos nacionalistas que integran el resto de la corporación de esa ciudad.

José María Gurruchaga correspondió con un tímido eskerrik asko a los abrazos y apretones y dijo que la presencia de los alcaldes de las principales ciudades españolas constituía para él una inyección de moral. "Esperemos", añadió, "que los acontecimientos de Rentería no vuelvan a repetirse y que todas las fuerzas democráticas adopten una línea clara de defensa de las instituciones".El acto, que acaparó la atención de los medios informativos, reunió a los alcaldes de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Málaga, Lérida, Badajoz, Pamplona, Granollers, Badalona, Getafe, Alcalá de Henares, Manises, Mieres y Móstoles, además de los concejales y alcaldes vascos responsables de la política municipal socialista y a los miembros de la ejecutiva del Partido Socialista de Euskadi-PSOE. Los alcaldes españoles fueron informados de los últimos sucesos desarrollados en el País Vasco con motivo de la denominada "guerra de las banderas", en el trascurso de una reunión informal en la que no hubo más debate que el que planteaba la redacción de un comunicado en solidaridad con José María Gurruchaga y en el que se apuntaba la necesidad de respetar los símbolos que expresan la voluntad popular formulada en las normas constitucionales.

Efectivos de la Policía Nacional ,y miembros del servicio de orden del PSE-PSOE ejercieron desde primeras horas de la mañana una vigilancia relativamente discreta en el interior y exterior del hotel Lintzirin de Rentería donde se celebraron los actos. Este lugar no había sido hecho público para evitar eventuales enfrentamientos con los grupos radicales. Jose María Benegas, secretario general de los socialistas vascos, criticó las declaraciones de los corporativos del PNV, Herri Batasuna y Euskadiko Ezkerra, que días atrás calificaron la cumbre socialista como una provocación."Esta es una asamblea interna de nuestro partido, es increíble que pueda decirse que esto es una provocación", indicó.

Asumiendo la representación de sus compañeros, Enrique Tierno Galván subrayó a los medios informativos que la presencia de los alcaldes socialistas en Rentería no obedecía a otro propósito que el de contribuir a la paz y a la convivencia. En el mismo tono comedido que presidió el resto de las intervenciones, el alcalde de Madrid manifestó que su presencia respondía a la voluntad de testimoniar su apoyo, solidaridad y admiración a José María Gurruchaga por su conducta en la defensa de las banderas, que calificó de ejemplar. "Hemos venido también", dijo, "para unirnos al pueblo vasco en su lucha por restablecer la racionalidad y el clima de libertad, paz y concordia que una minoría no logrará interrumpir a pesar de su permanente intolerancia".

Un reto difícil

Tierno Galván indicó que la violencia obstaculiza el proceso económico y anunció que él y los otros alcaldes volverán a visitar el País Vasco siempre que la paz y la libertad lo hagan necesario. Más adelante, resaltó las dificultades de la construcción del Estado de las autonomías, proceso que definíó como un reto difícil de superar. "En España", señaló, "no existe una tradición autonomista, y partimos de un modelo de estado centralizado y absoluto. Achacó buena parte de las díficultades a la existencia de pequeños grupos "que viven en un clima de ignorancia y poseen una visión más estética que política de la realidad". Se mostró optimista ante el futuro y dijo que pese a todo la convivencia es posible también en Euskadi. "El Partido Nacionalista Vasco", manifestó, "ha hecho mal en criticar la celebración de esta cumbre de alcaldes socialistas porque este es un acto que favorece al pueblo vasco y a la política que los nacionalistas tendrán que aplicar aquí en el futuro próximo".

Los alcaldes socialistas del País Vasco mantuvieron por su parte una asamblea en la que elaboraron un extenso documento cuya lectura ante los medios informativos, provocó los aplausos de los militantes socialistas. En dicho documento, los 16 alcaldes del PSE-PSOE se reafirman en su propósito de seguir velando por la aplicación de la legislación vigente, la defensa de las libertades y la búsqueda de iniciativas y soluciones que propicien la consecución de un clima de normalidad en el ámbito de la vida municipal. "Los ayuntamientos", se afirma en el escrito, "deben cumplir hoy más que nunca una función esencialmente democratizadora en el ámbito de la vida política vasca, convirtiéndose en el firme puntal de la lucha contra la intolerancia, el sectarismo y la discriminación".

"La orientación que las fuerzas nacionalistas tratan de dar a los ayuntamientos vascos en un afán sectario por lograr sus aspiraciones a cualquier precio", prosigue el documento, "no puede traer consigo más que la confusión de nuestro pueblo, el deterioro de la convivencia ciudadana y el desperdicio de las instituciones locales".

Foros de agitación

Abundando en esta crítica, los alcaldes socialistas vascos destacan la existencia de polémicas y controversias que obedecen a su juicio, a estrategias partidistas y que "convierten las sesiones en foros de agitación política mediante la aprobación de mociones extra municipales y la posterior aprobación de reivindicaciones que forman parte de la estrategia política de las organizaciones terroristas".

Desde este planteamiento, acusan a Herri Batasuna de utilizar los plenos del ayuntamiento como portavoz publicitario de sus objetivos y afirman que el PNV debe optar entre "continuar prestándose al juego de HB o renunciar a la tentación de utilizar el marco municipal para atacar y censurar al Gobierno socialista". Solicitan al Gobierno vasco que ponga punto final a su política a la que califican de ambigua, y plantean al PNV la necesidad de que aplique inmediatamente en los municipios vascos la ley de banderas que los propios nacionalistas aprobaron.

La ausencia de una autocrítica por los sucesos de Rentería fue abordada en las conversaciones que los dirigentes del PSE-PSOE mantuvieron con los informadores tras la presentación de los documentos elaborados por los alcaldes socialistas. José María Benegas y otros dirigentes del PSE-PSOE reconocieron que la intervención policial quizá no haya sido la más adecuada en el caso de los recientes sucesos que se produjeron en Rentería, especialmente en lo que se refiere a la idea de oponer policías de paisano a los manifestantes contra la bandera española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de agosto de 1983

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