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Simpatizantes de HB provocaron graves incidentes y rompieron la urna en la eleccion del alcalde socialista de Irún

El grito de "¡ETA, mátalo!" que saludó la proclamación del socialista Alberto Buen Lacambra como alcalde de Irún, fue la culminación de un pleno tenso y accidentado, en el que simpatizantes de Herri Batasuna destrozaron y arrojaron por el balcón del ayuntamiento la urna en la que se procedía a introducir las papeletas de la votación. Tras una interrupción de más de una hora, provocada por este hecho, y en medio de gritos, insultos y una lluvia intermitente de huevos, la votación se Nevó a cabo, finalmente, con la presencia de 14 de los 25 concejales del ayuntamiento irunés -10 del PSOE, 2 de Euskadiko Ezkerra y 2 de Coalición Popular-. Los ocho corporativos del PNV, seguidos de los de Herri Batasuna y del único concejal independiente del ayuntamiento, abandonaron el salón de plenos nada más darse lectura a la sentencia de la Audiencia Territorial de Pamplona, que invalidaba la votación del 23 de mayo, que dio la alcaldía al candidato nacionalista.

La llamada a la serenidad por Xabier Txapartegui, alcalde accidental, al abrir la sesión, no surtió efecto, y, desde el momento en que los concejales nacionalistas se ausentaron del salón de plenos, seguidos por sus simpatizantes, la tensión no dejó de subir de tono.Fue el propio ex alcalde nacionalista de Irún, Ricardo Etxepare, quien, en nombre de sus compañeros, anunció que su grupo abandonaba la sesión. "Consideramos válida la votación efectuada el 23 de mayo", dijo Etxepare, "y no nos hacemos cómplices de ninguna otra elección de alcalde".

La decisión de los concejales del PNV fue asumida por el único independiente de la corporación y por los dos representantes de Herri Batasuna, que se retiraron también del salón de plenos. Permanecieron, sin embargo, los numerosos simpatizantes de la coalición abertzale que habían acudido a presenciar la sesión e iniciaron los incidentes.

'Fuera españolistas'

La formación de la nueva mesa, constituida por el propio candidato a la alcaldía y otros dos concejales socialistas, fue recibida con gritos de "fuera españolistas", "fuera maketos", "el que no sepa vasco que se vaya a su pueblo", acompañados del coreo de consignas como "Euskalerrian euskaraz" ("en el País Vasco, en vasco") y "Txakurrak kampora" ("fuera perros"). El escaso número de militantes y simpatizantes socialistas presentes en la sala aplaudía a sus concejales y les instaba a continuar la sesión al grito de "aurrera" ("adelante").

En medio del griterío, y con algunos conatos de agresión entre el público, los portavoces de los tres grupos que permanecian en la sala presentaron sus candidatos -Buen Lacambra por el PSE-PSOE; Pello Sierra por Euskadiko Ezkerra, y Jesús María Aguirre por Coalición Popular- y se inició la votación. Nada más comenzar ésta, un joven, visiblemente exaltado, corrió hasta la mesa, cogió la urna y la arrojó, volando por encima de las cabezas del público, hacia la zona de donde procedían los gritos. La urna, con las dos únicas papeletas que se habían depositado en ella, fue pisoteada y lanzada después por el balcón, momento en que la mesa presidida por el propio Buen Lacambra suspendió la sesión y ordenó desalojar el lugar, sin que esa orden se llevara a efecto.

Votación y griterío

Tras casi hora y media de suspensión del pleno -tiempo durante el cual la Policía Nacional acudió al ayuntamiento, para retirarse luego, a petición del senador Enrique Casas, y después de que los concejales de Euskadiko Ezkerra amenazaran con marcharse si la policía intervenía-, en medio de un gran griterío que hacía inútil la megafonía, se efectuó la votación. Buen Lacambra quedó proclamado alcalde, con los 10 votos de su partido, mientras los dos concejales de Euskadiko Ezkerra votaban a su propio candidato y los de la Coalición Popular hacían lo mismo con el suyo. "En absoluto me siento un alcalde rechazado por el pueblo de Irún", diría más tarde Buen Lacambra, "porque aquí había 200 personas boicoteando un pleno, pero nosotros tuvimos más de 9.000 votos en las elecciones y fuimos el primer partido aquí".

El ayuntamiento de Irún está compuesto por 10 concejales del PSE-PSOE, 8 del PNV, 2 de Euskadiko Ezkerra, 2 de Herri Batasuna, 2 de Coalición Popular y un independiente. En la sesión constitutiva, celebrada el 23 de mayo, el candidato del PNV, Ricardo Etxepare, resultó elegido alcalde con los votos de Herri Batasuna y Coalición Popular, además del independiente de la candidatura Uranzu, sumados a los de su propio partido.

La coincidencia de la coalición conservadora y Herri Batasuna en votar al candidato del PNV suscitó entonces un auténtico escándalo, ante lo que el secretario general del PSE-PSOE, Txiki Benegas, definió como "el pacto de AP con las metralletas". La coalición habló entonces de un malentendido en la transmisión de instrucciones a sus concejales, como explicación de lo ocurrido. El recurso presentado por los socialistas, días más tarde, ante la junta electoral, se basó en un defecto de forma en la votación, que se había llevado a cabo a mano alzada y no mediante papeleta secreta, como señala la ley. El 30 de junio, la Audiencia Territorial de Pamplona dictaba sentencia invalidando la elección del 23 de mayo e instando a la celebración de una nueva votación, que no pudo llevarse a cabo el lunes ante una amenaza de bomba. Los concejales de Coalición Popular anunciaron su intención de votar en esta ocasión a su propio candidato. Euskadiko Ezkerra, cuyos votos podrían haber sido decisivos para el PNV, hizo pública igualmente su decisión de seguirse votando a sí mismos, como habían hecho antes, con lo cual el triunfo de los socialistas estaba prácticamente asegurado cuando se celebró el pleno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de julio de 1983

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